Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

Trato inhumano

La filtración a la prensa de las vejaciones y torturas que han sufrido algunos prisioneros iraquíes han alarmado a un Bush que está en horas bajas y teme perder las elecciones. Lo que ha pasado en las cárceles de Irak y Afganistán no le ha preocupado al presidente, que, al igual que el máximo responsable de la línea de mando, aún no ha tenido tiempo de leer los informes y ver las degradantes fotografías que figuraban en ellos. Por eso, el sentimiento de sentirse asqueado por un comportamiento que dice le repugna, no es creíble: los soldados norteamericanos que abusan de esa manera, y parecen haberlo hecho con el consentimiento de sus jefes, no hacen mas que seguir los ejemplos que les muestra su Gobierno. El reconocimiento sanitario ante las cámaras del ex presidente iraquí, tratado como un animal expuesto al escarnio público, y, sobre todo, la detención en Guantánamo de prisioneros islámicos contra los que no existe otro cargo que la venganza son las fuentes en las que han bebido esos soldados. Para que sea creíble el rechazo de Bush y su Gobierno, deberá liquidar la cárcel de Guantánamo y poner en libertad a todos los presos sobre los que no hay pruebas de haber ejercido el terrorismo. Lo demás es interesada hipocresía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 2004