Aunque es casi un desconocido en España, el nombre del director, docente, periodista y escritor Jørgen Leth (Dinamarca, 1937) es un santo y seña para los amantes del gran cine. Codirector y protagonista de Cinco condiciones, el "documental-ficción" tramado por Lars von Trier, el enfant terrible del cine danés, Leth visitó Madrid el martes pasado para presentar esa película que se estrena hoy en toda España.
"La primera vez que la vi en un cine fue en la Bienal de Venecia", cuenta Leth. "Hubo una ovación de ocho minutos. 1.700 personas la aplaudieron de pie. Nunca había vivido nada igual. Después de eso habría podido caminar sobre el agua", afirma. "Peter Aaelbaek, uno de los socios de Zentropa, la productora de Von Trier, no dejaba de decirnos: 'Montasteis un ejercicio egocéntrico destinado a ser visto sólo en las escuelas de cine y tenéis un éxito".
'Cinco condiciones' es un documental en el que se hacen cinco versiones de un corto anterior
"Me fascinaba esa idea esencial del discurso publicitario: 'Compre una vida perfecta"
Juego intelectual, duelo entre dos grandes de las cámaras y homenaje de un director hacia quien considera un maestro en el arte de fijar "las reglas del juego" del cine ("estrategias creativas que Lars von Trier reconoce como antecedentes del Dogma 95"), Cinco condiciones gira en torno a El perfecto humano, un corto de 13 minutos dirigido por Leth en 1967, que Von Trier califica de "una obra maestra".
A partir de ese corto, en 2000, el autor de Dogville convocó a Jørgen Leth para filmar cinco nuevas versiones ajustándose a cinco condiciones (las "obstrucciones" del título original se ajustan mejor a las "maldades" tramadas por Von Trier), que ponen a prueba la creatividad del veterano director. "Me hizo sufrir mucho durante el rodaje, pero el resultado me ha hecho muy feliz. Creo que el éxito de Cinco condiciones, que para mí es un ensayo sobre la estrategia de poner reglas al juego de filmar, algo que forma parte de mi credo, es el suspenso: nadie sabe si llegaremos a terminar el filme; hay un bueno (yo) y un malo (Lars) y pruebas cada vez más difíciles".
Leth resume la idea original de El perfecto humano: "Quería experimentar con el lenguaje de la publicidad, con su estética fría y minimalista: prescindir de lo social y aislar personajes en un cuarto vacío. Buscaba simplicidad, un anhelo que relaciono con mi condición de poeta. Estaba, además, lo absurdo de la idea de perfección automática, esencial en el discurso publicitario: Compre una vida perfecta... Esa idea me fascinaba. Pensé: 'Voy a ver qué pasa si pongo gente bajo una lupa y le indico la realización de rituales sencillos y cotidianos, como comer, vestirse, afeitarse y ver qué pasa'. Sentía que si pretendes perseguir la perfección siempre se perciben fisuras en la superficie. Elegí a Claus Nissen y resultó ser el actor ideal, porque es muy humano y permite percibir esas grietas: todo el tiempo afloran, a través de su superficie vestida de etiqueta, sentimientos de desesperación, dolor y soledad".
Von Trier propone a Leth "partir del perfecto y llegar al humano". ¿Cómo?, pregunta el veterano. "Usando cosas que causen dolor" (a Leth, claro), responde "el obstructor". Filmar en un lugar desconocido, responder las preguntas formuladas en el guión original, usar un máximo de 12 fotogramas por toma ("algo que me obligó a deconstruir mi propio lenguaje, porque es opuesto a lo que hago usualmente y a lo que me gusta hacer: usar tomas largas") son algunas de las restricciones impuestas por Von Trier. "Él sabía que no respondería con soluciones baratas, que me gusta correr riesgos y que el resultado sería artísticamente aceptable". Leth no duda, sin embargo, acerca de cuál fue la más "endiablada": "La tercera: filmar en completa libertad. Mi mente estaba preparada para reaccionar contra algo, y él me pidió que hiciera un filme nuevo, como si aquel original no hubiera existido".
Von Trier y Leth se conocieron a mediados de los setenta. "Yo trabajaba en el Instituto del Cine de Dinamarca y él estaba en la escuela. Una y otra vez se sentó a ver El perfecto humano, porque quería hacerme preguntas sobre la película. Se acercó y yo, que era muy arrogante, le dije que no tenía tiempo. Creo que, de algún modo, Cinco condiciones es su venganza", dice Leth sonriendo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2004