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Crítica:TAQUILLA Y CRÍTICAS

Chillidos en tanga

Nada nuevo bajo las tinieblas del terror adolescente. Los mismos chicos con ganas de sexo; semejantes chicas con el pensamiento fijo en la pintura de uñas; idénticos sustos estilo Scooby-Doo. El miedo agoniza con el encefalograma plano. House of the dead vulnera incluso una regla básica: si no hay suficiente dinero para construir un monstruo que no provoque risa, es mejor basar en la oscuridad los ataques de pánico. Se nota que no han visto Cautivos del mal.

Hubo un tiempo en que buena parte del cine de terror bebía de fuentes literarias y de los clásicos del celuloide, pero ahora la moda es que el origen sea un videojuego de Sega, como en House of the dead. Con esa dramática base, su única contribución es el atrevimiento visual: las chicas enseñan las tetas bastante más que en los tiempos de Viernes 13, y las braguitas han dejado paso a los tangas.

HOUSE OF THE DEAD

Dirección: Uwe Boll. Intérpretes: Jonathan Cherry, Clint Howard, Jurgen Prochnow. Género: intriga. EE UU / Alemania, 2003. Duración: 90 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2004