Los combates entre tropas de la coalición y los radicales chiíes en Irak se saldaron ayer con unas decenas de muertos y numerosos heridos. Sólo en Bagdad, 21 iraquíes y un norteamericano murieron desde el sábado, según anunció ayer el portavoz de las fuerzas norteamericanas, el general Mark Kimmitt. Los principales incidentes se produjeron en el barrio de Ciudad Sáder, uno de los más pobres y bastión de los chiíes. Durante toda la noche del sábado, cazabombarderos F-15 realizaron incursiones sobre este distrito.
En Kerbala, una de las principales ciudades santas de los chiíes, unos 110 kilómetros al sur de la capital, los tanques estadounidenses se adentraron en el centro y tomaron posiciones cerca de los mausoleos de los imames Husein y Abbas. La entrada de los blindados provocó la ira de un grupo de civiles fieles al líder religioso radical Múqtada al Sáder. Los manifestantes no armados marcharon al grito de "viva Sáder, los americanos son un ejército de infieles" hacia los tanques que finalmente dejaron el sector. Los mensajes de apoyo a Al Sáder ya no vienen sólo de sus correligionarios chiíes. Ayer, una delegación de dignatarios suníes de la ciudad de Faluya, símbolo de la resistencia a las fuerzas de la coalición, viajaron a Nayaf, el feudo asediado del joven clérigo. Un convoy de nueve camiones cubiertos de banderolas con, entre otros lemas, "El corazón de los habitantes de Faluya está con el pueblo de Nayaf", se había desplazado hasta la vecina Kufa.
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En la ciudad sureña de Nasiriya, varios soldados italianos resultaron heridos leves en el tercer día de enfrentamientos con las milicias chiíes. Según un responsable local, 28 personas resultaron heridas a consecuencia de la caída de un obús sobre un mercado del centro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 2004