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Entrevista:NICOLAS CAGE | Actor | ESTRENO | 'Sonny'

"Dirigir me ha hecho mejor actor"

La dirección era el camino lógico a seguir por Nicolas Cage. Actor desde hace más de 20 años, con un Oscar para demostrarlo y un sueldo de 20 millones de dólares por película como recompensa a su valía en la taquilla; unos matrimonios, en especial ese de tres meses con Lisa Marie Presley, que le han asegurado su estrella en la prensa del corazón; títulos como La sombra del vampiro o La vida de David Gale que dan prueba de su seriedad como productor. Un cóctel en el que sólo faltaba la realización, ingrediente que ahora suma a su filmografía gracias a Sonny. "Siempre estoy buscando algo nuevo. Me gusta el reto. Renovarse o morir", reconoce, como una consigna que sintió con fuerza cuando concluyó el rodaje de La mandolina del capitán Corelli, ese momento en el que, bajo la amenaza de una huelga de actores, Cage sintió que necesitaba cambiar de tercio.

"He disfrutado mucho con este trabajo y creo que es, sobre todo, fruto de mi instinto"

En plena crisis de los 40, este californiano nacido en 1964 también sintió una punzada creativa al recordar el guión que le propusieron hace 15 años pero que nunca se realizó. Sonny se centra en un gigoló que regresa del ejército a su Nueva Orleans natal dispuesto a comenzar una nueva vida. Cage, hoy demasiado mayor para interpretar un guión considerado como una de las mejores obras inéditas en Hollywood, consideró que la historia conservaba la misma energía, aunque no pudiera ya protagonizarla.

La suma de estos dos elementos tuvo como resultado un filme en el que Cage asegura haber invertido su instinto de actor durante nueve meses con la esperanza de crecer como artista. "Lo volvería hacer a la voz de ya. Y no puedo subrayar todo lo que he disfrutado, y lo mucho que este trabajo es fruto de mi instinto", asegura con vehemencia. Un trabajo independiente, rodado en siete semanas por cinco millones de dólares para el que Cage llegó a comprar una casa en Nueva Orleans donde rodar todos los interiores. "Me salía más barato. Veremos si la utilizo, porque me gusta mucho esta ciudad y la conozco bien", aventura.

El resultado de este ímpetu es mucho más dudoso y, pese a la pasión, Cage ha recibido con Sonny algunas de las peores críticas de su carrera a pesar de que el filme se estrenó en EE UU cuando el actor aspiraba a su segunda candidatura al Oscar con Adaptation. "Supongo que la película fue difícil para el público estadounidense, pero estoy contento de poder correr estos riesgos con trabajos de este calibre, pequeños e independientes", admite Cage. Su próximo estreno, National Treasure, tiene poco de pequeño o independiente. Producido por Jerry Bruckheimer, el filme transformará a Nicolas Cage en un arqueólogo al estilo Indiana Jones para una trama centrada en un tesoro cuyo secreto está escondido en la Declaración de Independencia estadounidense. Un filme que huele a taquillero, dejando así para su productora, Saturn Films, las historias "de natural independientes, que guardan un sentido único de aventura", admite el actor. Su recompensa como productor la tiene clara y no se mide en dinero. "Es como invitar a tus amigos a una fiesta. Ver cómo Alan Parker trabaja con Kevin Spacey, cómo se relacionan John Malkovich y Willem Dafoe. Eso es lo que para mí es ser un productor, mezclar diferentes energías y disfrutar con la mezcla". ¿Y director? ¿Qué tipo de realizador es Nicolas Cage? "Alguien a quien le gusta trabajar con sus actores. Que les deja tres o cuatro tomas a sus anchas y, si el instinto me dice lo contrario, intenta modelar la escena", explica el realizador debutante. Si Un tranvía llamado deseo, de Elia Kazan, fue su inspiración, "la razón" que le hizo ser actor, el trabajo de Cassavetes, Fassbinder, Scorsese o John Woo han sido sus mayores influencias como director. Una lista que no incluye a ninguno de los Coppola, ni su tío Francis ni sus primos Roman o Sofía. Ni tan siquiera a Oliver Stone, quien sin embargo le ofreció su ayuda al menos en lo que se refiere a cómo filmar en Nueva Orleans, una ciudad que conocía bien desde que filmó allí JFK. "La mejor lección que recibí de todos ellos fue que para hacer mi propia versión tenía que mantener el presupuesto lo más bajo posible. Eso me daría el control creativo", reconoce Cage.

Aun así, no pudo evitar ceder a las presiones de la financiación que, según dice, le obligaron a aceptar un papel pequeño en Sonny. "No quería hacerlo. Me parece que verme en la pantalla iba a ser una distracción para la película. Por eso preferí disfrazarme lo más posible", explica Cage sobre el papel de Acid Yellow, un capo en el mundo de la prostitución para el que utilizó esa chaqueta amarilla tan llamativa que en su día perteneció a Liberace. Una concesión que le permitió rodar la película con un reparto de actores como Brenda Blethyn, Harry Dean Stanton y James Franco. "Dirigir ha sido casi una experiencia subconsciente. Algo que me ha hecho mejor actor después de haber trabajado de cerca con mi reparto. Una experiencia que me ha revitalizado", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 2004