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NOTICIAS Y RODAJES

La Virgen de 'La Pasión' defiende la sinceridad de la obra de Mel Gibson

La actriz rumana Maia Morgenstern presenta un ciclo sobre su país

El estreno de la película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, que narra con dureza las 12 últimas horas de Jesús, indignó a la comunidad judía, que acusó al director de antisemita. La actriz rumana Maia Morgenstern, judía, sin embargo, no se sintió ofendida. Si no, no hubiese aceptado encarnar a la Virgen María en La Pasión. "Hay que ver la película antes de hablar", protestó esta semana en Madrid, donde presentó un ciclo de cultura rumana que concluye hoy en el Círculo de Bellas Artes. "La Virgen María era judía. La Pasión no es para nada un filme antisemita. Nadie lo fue en el set, y por supuesto, tampoco el señor Gibson, que es un artista y no es anti nada", continuó la actriz con una estrella de David colgada al cuello.

Morgenstern, que actuó junto a Harvey Keitel en La mirada de Ulises, es puro nervio. Come compulsivamente colines mientras habla, pero su rostro cambia en un segundo cuando el fotógrafo le pide que ponga cara de Virgen. Gibson la vio "llena de ternura" en El lecho de Procusto, de Sergiu Prodan y Viorica Mesina, y le ofreció el papel.

No oculta su cólera cuando piensa en las críticas al director australiano, miembro de la Iglesia Tradicionalista. Habla de la honestidad de "míster Gibson" con absoluta admiración y gratitud. "¿Cómo iba a ser racista? Es un actor maravilloso y muy respetuoso. Fui contratada para hacer la película por ser una actriz, no por ser judía. Él nos impulsaba a proponer ideas para la película. Le recuerdo diciéndonos siempre que expresáramos lo que pensábamos". Gibson aseguró en su momento que una persona recuperó el oído, otra la vista y varias personas sanaron durante el rodaje, pero Morgenstern se muestra sorprendida: "¿Qué veían? ¿Qué oían? ¿Milagros? No sé, puede ser. No observé nada. Yo ya era capaz de ver y oír antes de hacer La Pasión". James Caviezel, que da vida a Jesús y es un ferviente católico, encontró la inspiración en sus propias creencias. No así Morgenstern, que, siendo judía, leyó el guión más de 200 veces y se centró sobre todo en las escenas que muestran la relación de María con su hijo.

Al comienzo del rodaje, Morgenstern, que tiene dos hijos de 20 y 5 años, se quedó embarazada. No lo esperaba, pero se alegró. "Hablar de maternidad y tener un niño, dicen, y puede que tengan razón, te pone una luz especial en la cara", explica. Y es justo lo que ella necesitaba para dar vida a la madre de Jesús. "Los investigadores piensan que en el renacimiento, los pintores escogían a mujeres embarazadas por la luminosidad de sus rostros", prosigue.

Asegura que no tiene especial interés en ser una estrella internacional: "Quiero seguir trabajando en Rumania, porque amo su teatro. Estoy en el teatro Judío, el teatro judío más antiguo del mundo, y en el teatro Nacional. Me gusta cómo nos trata el público en todo el país. Nos esperan emocionados". No deja de ser consciente de que ganaría más fuera, pero pretende "luchar con todas las fuerzas para dignificar el papel de actor en Rumania, donde los artistas no están bien pagados". "Puede sonar muy ingenuo o muy quijotesco", aclara, "pero es lo que quiero".

Habla con emoción del teatro Judío: "La comunidad judía es muy pequeña en Bucarest, unas 15.000 personas. Es muy interesante porque muchos de los actores del teatro Judío no son judíos, pero actuamos todos juntos en producciones judías en hebreo traducidas al rumano. Es una buena prueba de que el arte, el teatro, puede hacerse conjuntamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 2004