Los tiempos están cambiando. Hace unos años hubiese sido inimaginable que una producción de Hollywood presentara como protagonista a una mujer policía con tendencia a beber más de la cuenta y a llevarse a la cama a más desconocidos de los necesarios sin que, posteriormente, fuera sentenciada a una muerte o una cárcel segura por culpa de su libertinaje y, sobre todo, de la autocensura de los guiones, que no podían permitir que semejante mujer saliese ilesa del envite. Un papel típico del policiaco y del cine negro, pero hasta ahora descrito en el cuerpo de un hombre, casi siempre muy atractivo, al que beberse unos cientos de whiskys e ir de chica en chica no le suponía sino un mérito más para convertirlo en el más duro del barrio. Hasta aquí la única novedad de Giro inesperado y uno de los pocos méritos destacables de una película por lo demás del montón, de las de asesino en serie con falso culpable de por medio.
GIRO INESPERADO
Dirección: Philip Kaufman. Intérpretes: Ashley Judd, Andy García, Samuel L. Jackson, David Strathairn. Género: policiaco. EE UU, 2004. Duración: 97 minutos.
¿Quién mejor que Ashley Judd para interpretar este papel? Preciosa mujer y buena actriz, habitualmente en producciones por debajo de su valía, Judd ya tiene experiencia en personajes de aparente fortaleza externa e inquietante desequilibrio interno. Junto a ella, el reparto se completa con una nómina de eficaces actores de los que no suelen fallar, caso de Samuel L. Jackson, David Strathairn o Andy García, que recorta terreno a Denzel Washington en su carrera por ver quién es capaz de interpretar a más policías.
El director Philip Kaufman (Henry y June, Quills), quien no es ningún recién llegado con ganas de epatar con modernidades, da a la realización un agradecible toque clásico, pero la escritura de la debutante Sarah Thorp (tras lo expuesto, no parece casual que el guión sea obra de una mujer) contiene más trampas de las debidas. Además, si obviamos la novedad femenina en el tratamiento del protagonista, la historia está más vista que el tebeo, por lo que Giro inesperado se olvida de una forma tan fácil como seguramente se ve.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de mayo de 2004