¿De quién fue la idea de contratar por centenares de millones de las antiguas pesetas a un anticuado cantante melódico que se broncea en Miami, come naranjas de Florida y opera a través de cuentas opacas en paraísos fiscales?
Si la idea vino del pretérito jefe de la banda autonómica, estamos todavía a tiempo de pedir al tonadillero Zapplana (con doble p) que suba al escenario global y promocione él mismo, sin cargo alguno, nuestros bienes y servicios autóctonos pensados para la exportación. Lo puede hacer en el idioma que guste, en los horarios y lugares que elija sin olvidar el programa Tómbola, estrella de su televisión basura.
Pedimos un poco de consideración con los contribuyentes. Y también con esos ancianos que, en breve y como desagravio, recibirán en sus domicilios una comida diaria por sólo dos euros. ¡Gracias, compasivos gobernantes!
La pregunta ya deben estar haciéndosela estos ciudadanos de la tercera edad: ¿cuántas comidas y durante cuántos decenios podrían pagarse con el dinero que fue a parar, supuestamente, al bolsillo de Julio Iglesias?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de mayo de 2004