Quiero exponer un hecho que algunos dudarán que pueda ocurrir en pleno siglo XXI. El domingo 16 de mayo mi hijo sufrió un accidente y lo trasladamos al centro médico para que fuera atendido. Ante mi sorpresa e indignación, el enfermero que iba a proceder a la cura me pidió que acudiera a la farmacia a comprar gasas y apósitos, ya que no había material en el centro. Aunque no daba crédito a lo que oía me fui, como es lógico, a comprar dicho material, compra que he tenido que seguir haciendo los días sucesivos (17, 18 y 19 de mayo) para que le realizaran las curas diarias.
Esta situación parece que no es nueva y lo más sorprendente de todo es la explicación que me dio la nueva directora de zona, según la cual todo es debido a que no pueden pedir material porque el almacén de que disponen es pequeño. Resulta indigno que esto ocurra en un servicio como la sanidad y más aún cuando a algunos se les llena la boca al hablar de "sanidad pública de calidad", "segunda modernización para Andalucía"...
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de mayo de 2004