Alí Smail posa de pie, con su prótesis, junto a su amigo Ahmed Hamza / SANTI BLANCO
"Hay que olvidar"
FRANCISCO PEREGIL | Madrid
Han pasado un año y dos meses desde que un bomba le dejó sin brazos, sin padre, sin madre, sin hermanos, sin varios tíos y primos. Alí Ismail Abbas se asomó ayer el mar por vez primera. Fue en las Palmas de Gran Canaria. Llevaba dos prótesis a las que no termina de acostumbrarse. Y le acompañaba el niño iraquí Ahmed Hamza, también mutilado sin una pierna y un brazo.