Las playas barcelonesas contarán este verano con un dispositivo especial para garantizar la seguridad, accesibilidad y calidad de sus instalaciones. En sus costas habrá 55 puestos de socorro, 31 torres, 37 sillas de vigilancia, 50 embarcaciones, 20 vehículos todo terreno y, por vez primera, dos motos acuáticas para tareas de seguridad y socorro.
Para evitar que los niños se extravíen, se repartirán 12.000 pulseras identificadoras en las que se podrá escribir un número de teléfono que servirá para contactar con los padres del niño en caso de extravío. En 2003, esta iniciativa logró disminuir en un 15% el número de niños extraviados respecto a 2002.
La Diputación de Barcelona, promotora de la campaña en colaboración con Cruz Roja, quiere que las personas con movilidad reducida puedan tener acceso al agua, por lo que ha distribuido 40 sillas de ruedas especiales para el baño (8 más que en 2003). Esta temporada también se ampliará a 43 kilómetros la zona limitada con balizas, a la que no pueden acceder las embarcaciones de ocio. Los responsables de la campaña consideran que el incremento de actividades como el esquí acuático o el windsurf, así como la mayor afluencia de embarcaciones, hacen necesaria esta medida.
La Diputación, que presentó ayer la campaña, destinará un millón de euros a los 66 kilómetros de costa barcelonesa. El 57% del presupuesto servirá para la compra de material y la adecuación de las infraestructuras, el 33% para mantenimiento y el 10% para la firma de convenios y servicios de socorrismo. El presidente de Cruz Roja Barcelona, Josep Marqués, recordó ayer que, en cualquier caso, "la última responsabilidad la tiene el ciudadano".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2004