El Pacto es necesario. Unas cuentas públicas en equilibrio y una deuda pública baja son una garantía para la estabilidad del euro y de los tipos de interés, para generar crecimiento económico y empleo, y para crear márgenes que permitan rebajas de impuestos y aumento de las inversiones en educación, investigación e infraestructuras. Esta política ha demostrado sus frutos durante los años de gobierno del PP y no hay razones convincentes para dar un giro de 180 grados.
Los europeos quieren hipotecas bajas, los menos impuestos posibles y un puesto de trabajo. Aquellos que pretenden cambiar el Pacto son los partidarios de un modelo basado en el déficit público y de la deuda pública para que la paguen las generaciones futuras, lo que a corto plazo genera inestabilidad, precios y tipos de interés altos, menos crecimiento y más paro.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2004