Desde el pasado 1 de junio son nuevas zonas de pago las plazas de aparcamiento de la calle de Méndez Álvaro, y otras de alrededores de la estación de Atocha. Supongo que tanto el alcalde de Madrid como la presidenta de la Comunidad tendrán sus motivos para estar convirtiendo la ciudad en un gran parking privado, en la que los conductores de turismos somos poco menos que marginados.
Comprendo que entre los objetivos de su política está la mejora del tráfico en la ciudad. Sin embargo, no veo aún demasiadas alternativas en cuanto a transporte público se refiere. Y mucho menos en lo que concierne a las personas que vivimos en municipios de la periferia de Madrid. En realidad, todas mis dudas y quejas se resumen en una pregunta: ¿qué hacemos con el coche los habitantes de pueblos del sur de la Comunidad, cuyos últimos autobuses y trenes salen de la capital a las doce de la noche?
Somos muchas las personas que trabajamos en Madrid en horarios de tarde/noche, y que finalizamos nuestra jornada laboral más allá de la hora de salida del último autobús con destino a nuestro municipio de residencia, por lo que no nos queda más remedio que acudir en coche hasta la capital. Por eso, les repito la duda, señor Gallardón y señora Aguirre, por si nos pueden aportar alguna sugerencia: ¿qué podemos hacer con el coche?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2004