Barcelona se convirtió ayer en la capital mundial del Día del Medio Ambiente, y el Fórum en una sede donde, además de una alta representación institucional presidida por la infanta Cristina, acudieron miles de personas atraídas por una programación intensa en un día soleado. El ambiente más lúdico se combinó con los contenidos temáticos del eje que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) eligió para esta cita: la contaminación marina y oceánica, un problema que afecta al 70% del planeta y a la supervivencia de más de 3.500 millones de personas.
La devolución al mar de dos tortugas gigantes que tuvieron que ser curadas fue la imagen simbólica de una jornada marcada por un intenso calor que hizo que no fueran pocos los que optaron por remojarse en la zona destinada para los juegos de agua. No obstante, el día empezó con la solemnidad que exigía un encuentro que contaba con representantes de todas las autoridades y que sirvió para que todas las administraciones se comprometieran a tomar medidas para preservar los medios acuáticos.
Pasqual Maragall: "En el Fórum todos los diálogos son posibles, y las críticas también. Pero el evento va a aportarnos mejoras"
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La ministra Cristina Narbona advierte de que "la crisis del 'Prestige' sólo fue la punta de un enorme iceberg"
En la memoria de los presentes estaba aún la catástrofe del Prestige, que originó una de las peores crisis de contaminación marina que ha vivido España. A ello se refirió la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, quien aseguró: "Es necesario mejorar los niveles de responsabilidad que se exigen al tráfico marítimo, que aún es muy peligroso. La crisis del Prestige sólo fue la punta de un enorme iceberg".
El discurso de la ministra fue precedido por el del director del PNUMA, Klaus Töpfer, quien durante toda la semana ha propagado un aviso dirigido sobre todo a los países en desarrollo. La sostenibilidad, sostuvo Töpfer, no está reñida con el crecimiento económico. "La estabilización del medio ambiente es una condición previa imprescindible para parar la pobreza del planeta, por lo que es urgente hallar un modo de invertir el declive de los hábitat costeros de todo mundo", sostuvo.
El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, también intervino en el acto y tuvo unas emotivas palabras en recuerdo del biólogo Ramon Margalef, desaparecido recientemente y a quien ayer se le concedió el premio de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat. "Fue un hombre que no daba discursos, sino que explicaba hechos", dijo el presidente. La infanta Cristina otorgó el premio al hijo de Margalef, y no a la viuda como estaba previsto, puesto que ella murió una semana después que su marido. Margalef recibió el premio por su reconocimiento internacional y una vida "dedicada a la ecología y la biología marina".
Maragall aprovechó su intervención para defender el modelo urbanístico del recinto y recordó que en su día el Eixample también fue muy criticado, mientras que hoy es un ejemplo que seguir. También aseguró que el Fórum es un espacio para el intercambio y que, como tal, acepta las voces disonantes. "En el Fórum todos los diálogos son posibles, y las críticas también; pero a la larga el evento va a aportarnos un camino de mejoras no sólo para nosotros, sino para otros pueblos y ciudades y, en general, para toda la humanidad".
La degradación marítima, a la que estuvo dedicada el Día del Medio Ambiente, ha venido dada en gran medida por los aumentos de población en las zonas del litoral, que, según el científico de la Universidad de Boston Iván Valiela, deben continuar hasta al menos el año 2030, cuando se prevé que el 60% de la población mundial se concentre cerca del mar.Valiela mostró un mapa nocturno del Mediterráneo, en el que brillaban con especial intensidad las luces que cada velada encienden los ciudadanos de la región comprendida entre Barcelona y la Costa Azul francesa.
A juicio de Valiela, los hábitos de consumo actuales tienen como consecuencia la contaminación del mar, el aumento de la temperatura del planeta, la muerte de los bancos de corales de los que se alimentan los peces, la subida del volumen de las aguas oceánicas y la pérdida de marismas. Una situación que perjudica de forma directa a más de 3.500 personas que dependen de la fauna marina. Dentro de 20 años la población afectada será el doble.
Hecho el diagnóstico, y a la vista de que tres de cada cuatro españoles habitan el 3% del territorio nacional, la ministra Cristina Narbona sostuvo que los políticos deben ser los que ofrezcan respuestas, y que una de éstas debe ser la gestión integrada del litoral. "El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está comprometido con una nueva política al respecto. Queremos que más agua dulce llegue a los mares, y que nadie vuelva a decir que el agua del río se pierde en el mar", afirmó.
Claqué y flamenco
El llamado espíritu del Fórum estuvo presente durante toda la ceremonia. Un espectáculo combinó el claqué con el flamenco y se despidió con los clásicos dragones chinos y un castillo humano.
El alcalde de Barcelona, Joan Clos, aseguró: "La gente del Tercer Mundo no nos suele entender cuando hablamos de sostenibilidad", dada la desconfianza que genera el mundo noroccidental. "No podemos hablar de respeto al medio si no predicamos con el ejemplo y cambiamos nuestras políticas energéticas. Tampoco podemos hacerlo sobre la paz si antes no permitimos que puedan generarse las condiciones necesarias para el desarrollo, como eliminar las dificultades que tienen para exportar sus productos agrarios", razonó Clos.
La fiesta prosiguió fuera una vez concluida la ceremonia. Ayer fue sin duda uno de los días que mayor asistencia ha registrado el Fórum, por lo que probablemente se superará lo que la organización considera una "afluencia media", lo que se traduce en aproxidamente entre 20.000 y 30.000 personas. De ello daba fe el que se ha convertido en uno de los barómetros más populares: las colas para ver a la exposición Guerreros de Xian. Si durante los días de máxima asistencia éstas eran de unos 40 minutos, ayer llegaron a ser de una hora y cuarto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004