En estos últimos días, los periódicos han destacado el gasto del transporte público y el progresivo aumento de los usuarios que no pagan dicho servicio. Con el objetivo de potenciar actitudes más respetuosas nos llaman, a los ciudadanos y ciudadanas en la publicidad para que recuperemos el civismo.
Ahora también reclamo, como ciudadana que paga este servicio, dicho civismo a los conductores de autobuses. Concretamente, al señor que conducía el bus 59, el viernes 4 de junio, entre las 3.30 y 3.45 horas, que me dejó plantada frente a la parada de autobús de plaza Catalunya de Barcelona suplicándole que abriera la puerta para poder entrar y hacer uso del transporte cuando ya había cerrado las puertas y puesto gas al acelerador. Recuerdo, el autobús aún no había salido de la zona que se considera parada.
¡Qué falta de civismo, señores!
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004