Valencia volvió ayer a celebrar el triunfo de uno de sus equipos de fútbol. Dos semanas después de los festejos por el doblete del Valencia, que ha ganado la Liga y la Copa de la UEFA en la mejor temporada de su historia, el turno le llegó al Levante, que consiguió ayer de forma matemática su ascenso a Primera División al ganar al Xerez por 1-2. Los cláxones volvieron a sonar y las banderas ondearon de nuevo, pero esta vez los colores no eran el blanco y negro, ni el ya tradicional naranja, sino el azulgrana del Levante, un equipo más modesto, "el equipo del pueblo", que dijo su entrenador, Manolo Preciado, que regresa a la élite después de 39 años. Desde la temporada 1964-65 no se codeaba el conjunto granota con los mejores equipos de España, algo que será posible el próximo curso.
La playa de la Malva-rosa fue el escenario de gran parte de la fiesta. Junto al balneario de las Arenas, una pantalla gigante instalada por Ràdio 9 retransmitió en directo el encuentro para unos 2.000 aficionados. Algunos habían aprovechado el soleado y caluroso día para acudir a la playa ya por la mañana y enlazar su tiempo de ocio con el inicio del partido. Incluso algún seguidor combinaba el traje de baño con una bufanda con los colores del Levante, a pesar de las altas temperaturas, en un atuendo poco común. También un bebé de pocos meses se refugiaba del calor en su carrito vestido por sus padres con una pequeña camiseta del equipo valenciano.
La fiesta del ascenso no sólo se vivió en Valencia. El polideportivo de Sedaví se llenó para presenciar el encuentro en otra pantalla gigante, como ya sucediera la pasada jornada, cuando el equipo jugó ante el Cádiz y venció por 0-3. También en la Pobla de Vallbona los seguidores del Levante pudieron disfrutar del partido a través de un gran televisor. El final del encuentro desató la euforia en todos esos lugares. Cientos de banderas y bufandas al aire, y un grito de alegría: "¡Som, som, som, de Primera Divisió!" La exclamación era entonada por gente de todas las edades. Algunos que habían vivido la anterior etapa del equipo en Primera División, entre 1963 y 1965, y otros, mucho más jóvenes, que se aficionan ahora al equipo azulgrana en su segunda época de gloria entre la élite. Para los primeros el regreso a Primera supuso la explosión de una alegría contenida durante muchos años y de un deseo que permanecía largo tiempo dormido. El anterior ascenso se produjo el 2 de junio de 1963. Para los segundos, suponía un hecho sin antecedentes. No se celebraba un título, no había copa por medio, ni medallas, sólo la sensación de sentirse partícipes de Primera y de poder codearse otra vez con el Valencia, vecino y rival.
El Levante fue felicitado por el Valencia y también por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, que llamó por teléfono al director general del Levante, Antonio Blasco, después del partido. Camps recibirá el lunes a toda la plantilla del Levante en el Palau de la Generalitat, como parte de las celebraciones por el título. El conjunto granota tiene prevista su llegada hoy al aeropuerto de Manises sobre las 22.30, desde donde se trasladará a la Fuente de Cuatro Estaciones, en el Paseo de la Alameda, para unirse a los aficionados en los festejos.
El lunes se llevarán a cabo los festejos oficiales. El equipo saldrá a las 19.00 desde el estadio Ciutat de València en un autobús descapotable, y acudirá a la Basílica, a la Generalitat y al Ayuntamiento. El Levante, en colaboración con Junta Central Fallera, ha repartido unas tracas a todos los casales falleros de Valencia para que sean disparadas a las 21.00, hora en que está prevista la llegada de la expedición al balcón del Ayuntamiento. Por unas horas, por unos días, Valencia será granota.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004