El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, eligió la ciudad industrial de Gijón (Asturias), con mayoría de izquierdas desde hace un cuarto de siglo, para marcar distancias con el PSOE y plantear la cita electoral del domingo próximo como "una disyuntiva no entre PP y PSOE, sino entre IU y PSOE. El PP ya está derrotado de antemano".
De la crítica al PSOE no quedó eximido ni su secretario general y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Llamazares lanzó ayer un ataque directo al dirigente socialista: "Zapatero prometió que la política no le iba a cambiar y apenas han pasado unas semanas y ya va sobrado. En Valencia se ha atribuido él solito el regreso de las tropas españolas de Irak, cuando fue gracias al empuje de la sociedad civil, del movimiento pacifista y de la izquierda plural".
El dirigente de Izquierda Unida emplazó al Gobierno a que se pronuncie, como ya han hecho otros países, sobre la propuesta de resolución de Estados Unidos para mantener las tropas en Irak.
Llamazares anunció que votará en contra del Gobierno en el Congreso de los Diputados si el ministro de Economía, Pedro Solbes, se atreve a llevar proyectos a la Cámara acordes con su doctrina económica ortodoxa. Llamazares advirtió a Borrell de que "volver a Europa" (eslogan socialista) no ha de ser el regreso a las políticas de los años ochenta y noventa: OTAN, flexibilidad laboral y privatizaciones.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004