El Parlamento Europeo, que nació como una mera institución consultiva, fue capaz de provocar la caída de la Comisión presidida por Jacques Santer y se está convirtiendo en una verdadera Cámara legislativa de control democrático. El proyecto de Constitución le otorga aún mayor poder de decisión. En la última legislatura ha tramitado junto con el Consejo 403 expedientes. Muchas de sus intervenciones han marcado la agenda de la UE y algunas capitales.
La socialista alemana Christa Randzio-Plath, que desde su puesto de presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos ha controlado con mano de hierro la cuestiones económicas y monetarias, califica de "histórica" la legislatura que ahora se cierra. "Ha sido la legislatura de la ampliación, de la Constitución y de la moneda única en la que hemos estimulado la política de competencia y la apertura de los mercados financieros", dice Randzio-Plath, que después de tres legislaturas abandona la Eurocámara.
Detrás de una declaración tan amplia hay multitud de decisiones concretas (403 expedientes) en codecisión (Consejo-Eurocámara) y un rosario de actuaciones de gran influencia política. Una de ellas fue, por ejemplo, el suplicatorio del juez Baltasar Garzón para levantar la inmunidad parlamentaria a Silvio Berlusconi. El retraso en tramitar el suplicatorio por parte del Gobierno español y la colaboración de la entonces presidenta de la Eurocámara, la conservadora francesa Nicole Fontaine, dilató el proceso hasta que Berlusconi escapó y se alzó con la presidencia de su Gobierno en febrero de 2002.
La Eurocámara también deploró la concentración de los medios de comunicación en Italia y la manipulación informativa de TVE. "No se puede criticar al Parlamento Europeo por ocuparse a veces de asuntos nacionales porque la mayoría de ellos tienen siempre un aspecto europeo", explica el liberal belga Dirk Sterckx. Este diputado fue el ponente del informe sobre la seguridad marítima. La Eurocámara criticó mediante ese informe la decisión del Gobierno español de alejar de la costa al petrolero Prestige que naufragó frente a Galicia.
En estos cinco años, la Eurocámara ha impulsado de forma espectacular la lucha contra el terrorismo. Días antes del 11-S, la Eurocámara proponía la euroorden, que ha terminado con los largos procedimientos de extradición. Los españoles sienten que la Eurocámara ha puesto fin a la distancia mantenida hacia el terrorismo de ETA. La coordinación de la socialista Rosa Díez con el popular Gerardo Galeote tuvo su efecto, y la adjudicación del Premio Sajarov a la plataforma ¡Basta Ya! es en este terreno un hito histórico.
Leyendas dramáticas
Ha sido responsabilidad del Parlamento que las cajetillas de tabaco luzcan leyendas dramáticas, que se puedan comercializar nuevos productos transgénicos o que la gasolina sea menos contaminante. "Es triste ver que el Gobierno español, como el alemán, se adjudican las buenas decisiones y, en cambio, echan la culpa a la burocracia de Bruselas de las cosas que no les va bien. Así no hay manera de vender Europa", dice Randzio-Plath.
Si sale adelante la Constitución, en cuyo borrador tomó parte activa el Parlamento Europeo, los eurodiputados tendrán aún mayor capacidad de decidir en temas tan importantes como Justicia e Interior y Agricultura. Randzio-Plath destaca que la gran ventaja de la Eurocámara es su transparencia en la toma de decisiones frente al Consejo y la Comisión, que trabajan a puerta cerrada. Aun así, la Eurocámara es vilipendiada desde esas instituciones por el alto sueldo de los diputados y su escasa responsabilidad. "Esas críticas permanentes son la prueba de que tenemos influencia", tercia Sterckx.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004