La subida del precio del acero es imparable. En marzo de 2002, la tonelada de bobina caliente estaba en 256 dólares y ya ronda los 470 dólares. Los tres primeros productores europeos, Arcelor, ThyssenKrupp Steel y Corus, coinciden en que la subida de las materias primas y de los fletes va a obligar a nuevas subidas. El precio del acero es aún menor dentro que fuera de la UE. Detrás de las alzas está el imparable crecimiento del consumo en China.
Los precios internacionales de los productos siderúrgicos son, por primera vez en más de 20 años, superiores a los del mercado europeo
El consumo mundial de acero ha pasado de 763 millones de toneladas en 2000 a 943 millones en 2003, y este año alcanzará los 1.000 millones
"Tratamos de repercutir progresivamente el incremento del coste de la materias primas en nuestros precios de venta, que se sitúan por debajo de los precios internacionales". El primer productor mundial de acero, el grupo Arcelor, fruto de la fusión de la española Aceralia, la francesa Usinor y la luxemburguesa Arbed, lleva tiempo anclado en una política de subida de precios y contención de la producción para responder estrictamente a la demanda. Ahora, el grupo que dirige Guy Dollé se ve forzado, como el resto de los productores, a subir los precios.
Todo por el incremento de la demanda en China, que ha pasado de consumir 95 millones de toneladas de acero en 1995 a 220 el pasado año. A este ritmo, al cierre de 2004 la previsión es que consuma ya el 30% de la producción mundial. Arcelor vende 40,2 millones de toneladas y cuenta con una plantilla de 98.000 trabajadores en 90 países.
Aumento de la demanda
El consumo mundial ha pasado de 763 millones de toneladas en el año 2000 a 943 millones en 2003. La previsión para el año 2004 es que ronde las 1.000 millones de toneladas. La Europa anterior a la ampliación producía el 17% del total. Lógicamente, la demanda china de acero va acompañada de un aumento de la demanda de las materias primas (carbón y chatarra), que han visto multiplicarse sus precios. En los últimos seis meses la chatarra ha subido aproximadamente un 40%; el mineral de hierro, un 20%, y el coke (derivado del carbón para producir acero), un 25% en contratos anuales.
"No se da una subida igual del precio de las materias primas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Es imposible predecir la evolución. En este sentido, somos conservadores y no vamos a entrar en operaciones especulativas". El grupo alemán ThyssenKrupp Steel, que dirige Ulrich Middelmann, no quiere arriesgar. Su primer objetivo es cumplir con sus clientes e ir paulatinamente aumentando los precios. Confía en que la escasez de materias primas no afecte a su producción. Thyssen produce cerca de 17 millones de toneladas y cuenta con 49.000 empleados en 94 centros productivos. En España tiene Galmed, uno de las plantas que vendió Arcelor por requerimiento de la Comisión Europea raíz de su fusión.
"Arcelor está operando al máximo de sus posibilidades, alrededor del 95% de su capacidad. No podemos alcanzar más debido a la escasez de coke y a sus altos precios", señalan desde Arcelor, desde donde se considera que la situación de consumidores y productores es "muy tensa" a nivel mundial. La escasez hace la pelea más dura.
Poder hacer frente a los pedidos con normalidad y grarantizarse el suministro de materias primas es también el principal objetivo de la británica Corus. En todo caso, el grupo que dirige Philippe Varin no espera cambios entre los productores europeos. Considera que la producción en los países tradicionalmente exportadores, China, India o Rusia, va a ser para consumo interno. "No apreciamos que vayamos a tener que reducir nuestra producción. Es más, dentro del mercado europeo aspiramos a aumentar nuestra cuota, ya que las importaciones de terceros están cayendo. Se calcula que en enero y febrero de este año las importaciones de terceros países cayeron en la Europa de los 25 un 42%, ya que los exportadores tradicionales han atendido sus mercados o han ido a otros donde los precios son más altos", señalan desde Corus.
La primera vez en 20 años
Los precios internacionales de los productos siderúrgicos son, por primera vez en más de 20 años, superiores a los del mercado europeo, a pesar de la revalorización del euro. La firma británica nació en Octubre de 1999 tras la fusión de la británica British Steel y la holandesa Koninklijke Hoogovens. Cuenta con 49.400 trabajadores, produce 19 millones de toneladas de acero y sus principales centros de producción están en Reino Unido, EE UU, Noruega, Holanda, Alemania y Francia. En España cuenta con una instalación productiva en Durango (Vizcaya).
La visión positiva de cada empresa sobre su futuro no coincide plenamente con las previsiones que hacen las patronales europea y española para el sector. Unesid (Unión de Empresas Siderúrgicas) aprecia problemas de suministro de materias primas como el coke siderúrgico. Este producto, por motivos medioambientales, se ha dejado en gran parte de producir en Europa y se elabora en China, donde se consume más y más. Su precio en este país ha subido en un 200% entre diciembre de 2002 y marzo de este año.
La patronal europea, Eurofer, añade otro problema a la espalda de los productores europeos, el alto coste de los fletes para transportar materias primas por la escasez de buques al aumentar la demanda. Un elemento más que encarece la producción. En el haber de las empresas europeas está, sin embargo, la fortaleza del euro, dado que las transacciones de materias primas se hacen esencialmente en dólares.
La expresión de confianza de los tres grandes europeos viene marcada por su tamaño y por la mejora en sus resultados (ver gráfico). Ninguno de los tres productores cree que se vaya a ver afectado el empleo. Desde Corus se ven oportunidades en el aumento de la demanda en la Europa del este y en EE UU. Arcelor sigue centrado en Europa y Brasil, su principal apuesta estratégica.
Fuentes de Unesid aseguran que el Gobierno chino quiere apagar la tempestad e intenta enfriar la economía, para pasar de un crecimiento del PIB del 10% al 6%. En particular, pretende reducir el ritmo inversor en algunos sectores, entre los que destaca la siderurgia.
La inevitable repercusión de los costes
Hace tres años, los productores de acero iniciaron una campaña en prensa y televisión, made of steel, que llevaba por objeto hacer que la gente se diera cuenta de que su vida estaba envuelta en acero. El grupo Arcelor, primer productor mundial, quería ir más lejos y entre sus regalos de empresa sencillos contaba con un bolígrafo en cuyo extremo había un imán que demostraba que no se puede vivir sin acero.
La construcción, el automóvil, los electrodomésticos, el material quirúrgico o los piercing llevan acero. Puede parecer que hablar de una subida constante del precio del acero es algo que no afecta al ciudadano medio pero no es así. Si sube el acero, el resto de los productos que llevan este material se verán obligados también a subir precios. Aunque los productores pueden aguantar el tirón unos meses la subida de coches, vivienda o electrodomésticos, entre otros, es imparable. A las subidas ya apuntadas hay que sumar que los precios de los productos planos se van a incrementar aproximadamente en 100 euros en el tercer trimestre del año, según ya han hecho público los tres primeros fabricantes europeos: Thyssenkrupp, Arcelor y Corus.
Fuentes empresariales aseguran que aún las empresas consumidoras de acero no han repercutido el precio y que, de momento, se resienten las cuentas de resultados. Las empresas pequeñas, dedicadas a la fundición, que en España ocupan a 15.000 trabajadores, son las primeras en sufrir y ya han empezado a protestar en voz alta. Sin embargo, no son las únicas. Firmas grandes, como Tubos Reunidos, empresa que cotiza en Bolsa y es el primer fabricante nacional de tubos sin soldadura, ha visto cómo sus resultados del primer trimestre se han convertido en unas pérdidas de dos millones de euros frente a los 3,4 millones de beneficios que logró el pasado año en el mismo periodo. La propia empresa atribuye el resultado al "desfase" entre la subida de las materias primas y su repercusión en el precio de venta final de sus productos. La conclusión es que la subida se hará pese a la resistencia de sectores como la automoción y que será el consumidor final quien lo note en su bolsillo.
Aun así, las cosas están relativamente bien en Europa, donde un estudio comparativo de siete productos siderúrgicos realizado por la Comisión Europea en colaboración con la patronal europea del sector, Eurofer, muestra que los precios en Europa son inferiores en todos los productos respecto a Estados Unidos y Japón y solamente superiores en un producto con respecto al precio de las importaciones chinas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004