Las mujeres con título universitario acaban de superar en porcentaje por primera vez a sus colegas varones. En el campo laboral, el avance de la mujer también es imparable desde hace años. Desde 1980, la tasa de actividad femenina ha pasado del 32,8% al 55,5% actual con tres millones de puestos nuevos ocupados por mujeres. El sector público ha tenido mucho que ver en esta evolución, según las conclusiones del último Informe Laboral Manpower, que se ha centrado en el análisis de este aspecto del mercado de trabajo.
Los organismos y entidades públicas son en gran parte responsables de la creación de empleo en España durante las últimas décadas. El peso de este sector ha pasado del 8,2% del total de ocupados al incicio del periodo estudiado a suponer un 14% el año pasado.
El año pasado, el 53,3% de los puestos del sector público estaba ocupado por mujeres, frente a un 39,8% en 1980
La presencia de mujeres en ese colectivo formado por funcionarios y contratados al servicio de las administraciones general, autonómica y local, se ha incrementado de forma notable y ya desde hace cuatro años superan la mitad de la plantilla. De hecho el año pasado representaban el 53,3% de de los puestos públicos, cuando en 1980 estaban en el 39,8% del total.
"El contraste con los empleados públicos de sexo masculino es notable, especialmente a partir de la década de los noventa", concluyen los investigadores, al frente de los cuales está el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona Josep Oliver. Mientras el porcentaje de trabajadores al servicio de la administración pública se ha mantenido estable en torno al 6,5% del total, el de sus colegas mujeres ha pasado de un 3,3% a un 7,4% en los últimos 24 años.
La investigación permite además hacer un perfil de estas trabajadoras en contraste con las que trabajan en el sector privado. Aquéllas cuya actividad se desarrollo en el ámbito de las administraciones tienen una edad media más alta y un número mayor de hijos.
Esta situación lleva a los investigadores a una conclusión pesimista: muchas empleadas públicas preferirían dejar de trabajar si tuvieran que emplearse en una empresa privada, donde compatibilizar familia y trabajo es más difícil. La tasa de participación femenina podrá por tanto estancarse si el sector público mantiene sus restricciones presupuestarias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004