Este fin de semana, en el recinto ferial en el límite entre Irún y Hendaia abre sus puertas la feria ecológica llamada Bioterra 2004. Leí el anuncio en la prensa y, a pie del cartel, sorpresa, patrocinan las Juntas Generales de Gipuzkoa. Gestión del medioambiente, productos ecológicos, talleres de ecología... Nos harán el favor de mostrarnos todo lo que no se hace y no se podrá hacer en Txingudi. Qué suerte: a la ciudadanía, dioxinas; a la clientela, los productos ecológicos.
Entiendo que la gente que va a trabajar en este feria no tiene nada que ver con la Diputación de Guipúzcoa, pero ¿conocen la labor cotidiana de los patrocinadores de la feria? ¿ Saben cuántos proyectos antiecológicos se quiere desarollar en los alrededores del recinto donde va a celebrarse?
¿Saben que por Txingudi quieren construir una línea de tren de alta velocidad? ¿Saben que en el tramo que va de Baiona a Urnieta, 80 kilómetros más o menos, se prevé construir tres incineradoras, dispuestas a envenar nuestro aire, comida y entorno con sus dioxinas?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004