Los arrantzales cerrarán la costera de la anchoa de este año mejorando de largo los fatales resultados de las dos últimas campañas, aunque todavía las capturas se quedarán muy por debajo de las alcanzadas entre los años 1999 y 2001. Hasta este fin de semana, los pesqueros del Cantábrico han desembarcado seis millones de kilos de anchoa, una cifra que duplica la obtenida en 2003.
La temporada de la anchoa, una de las más productivas para el sector pesquero vasco, está ya a punto de finalizar para los 217 barcos -60 de Guipúzcoa, 25 de Vizcaya, 65 de Cantabria, 15 de Asturias y 55 de Galicia- que han salido a la mar desde mediados del mes de abril este año. En la década de los sesenta, esta misma flota de bajura del Cantábrico la formaban 350 buques. Hasta la primera semana de mayo, las capturas fueron "excelentes", explica Jaime Tejedor, presidente de las Confradías de Pescadores de Guipúzcoa. Los temporales obligaron a la flota a permanecer amarrada a sus puertos durante nueve días, lo que hizo "descender los resultados previstos", aunque los pescadores lograron "una campanada" durante la última oleada de la costera.
Seis millones de kilos es una "buena campaña", en comparación con la "catastrófica" costera del año pasado, en la que los arrantzales tuvieron que participar en las tareas de recogida de fuel del petrolero Prestige, hundido frente a la costa gallega en noviembre de 2002, lo que influyó "muy negativamente" en la actividad pesquera en todo el Golfo de Vizcaya, opina Tejedor. Pese a los buenos resultados, mejores también que los logrados en 2002 (4,5 millones de kilos), las capturas están aún muy lejos de las cifras alcanzadas en los años precedentes. Tejedor recuerda que en 1999 se pescaron 11 millones de kilos de anchoa; en 2000 se desembarcaron 17 millones de kilos, y en 2001, la histórica cantidad de 20 millones.
Las primeras hornadas de anchoa se vendieron en las lonjas a seis euros el kilo. "El pescado era de máxima calidad", asegura Tejedor, "inmejorable para el salazón". En los últimos días, en cambio, la anchoa recogida es de un tamaño inferior (unas 50 piezas por kilo), lo que ha hecho descender a dos euros su precio.
La costera de la anchoa llega a su fin, de ahí que varias embarcaciones que faenan este pescado ya se han adaptado para pescar bonito durante los dos próximos meses. Algunos patrones, en cambio, han preferido cerrar el curso y regresar a sus puertos de origen, como es el caso del malogrado O Bahía, el pesquero gallego que naufragó el pasado miércoles con diez tripulantes a bordo. Tejedor explica que los marineros gallegos aprovechan estas fechas para pescar sardinas frente a sus costas, porque "existe una tradición gallega que consiste en comer sardinas en la festividad de San Juan (24 junio). El pescado se paga a seis euros el kilo, cuando en nuestras lonjas no ha pasado de 0,33 euros durante estos días".
A esta triste noticia se ha unido también el enfado de los arrantzales con la flota francesa, al comprobar que casi un centenar de embarcaciones galas se hicieron a la mar el pasado viernes, 30 de mayo, lo que supone un incumplimiento del acuerdo de Arcachon, firmado en 1994 por las autoridades españolas y francesas. Este convenio impide a Francia iniciar la costera antes del 1 de junio. Tejedor considera una "provocación" y una "competencia desleal" la actitud de los pescadores galos, que en dos jornadas capturaron 185.000 kilos de anchoa frente a los 30.000 kilos almacenados por la flota española. Los franceses emplean técnicas menos selectivas que proporcionan capturas muy superiores a las que consiguen los arrantzales con sus artes de pesca artesanales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004