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Barcelona, capital verde

Barcelona se convirtió ayer en la capital mundial del Día del Medio Ambiente. El recinto del Fórum acogió una alta representación institucional presidida por la infanta Cristina.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) eligió como tema para esta cita la contaminación marina y oceánica, una problemática que afecta a la supervivencia de 3.500 millones de personas. Además, en el Fórum concluyó un conferencia sobre meteorología que alertó sobre el cambio climático.

El día arrancó con la solemnidad que exigía un encuentro que contaba con representantes de todas las administraciones. En la memoria estaba aún la catástrofe del Prestige, que provocó una de las peores crisis de contaminación marina que ha vivido Europa. A ello se refirió la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. "Es necesario mejorar los niveles de responsabilidad que se exigen al tráfico marítimo, que aún es muy peligroso. La crisis del Prestige sólo fue la punta de un enorme iceberg", dijo.

El discurso de la ministra fue precedido por el del director del PNUMA, Klaus Töpfer, que avisó sobre todo a los países en desarrollo: la sostenibilidad no está reñida con el crecimiento económico.

El acto rindió homenaje al biólogo catalán recientemente desaparecido Ramon Margalef, de quien el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, destacó que fue "un hombre que no hacía discursos, sino que explicaba hechos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2004