Las movilizaciones siguen adelante. Así lo decidió ayer, entre gritos de "papeles para todos" y a mano alzada, la Asamblea por la Regularización sin Condiciones, que reunió a unos 400 inmigrantes en la plaza de Catalunya de Barcelona para decidir cómo continuar las acciones.
La próxima reunión se llevará a cabo el próximo miércoles a las 18.00 en el mismo lugar. "No es un ultimátum. Queremos que pasen unos días para ver cómo evolucionan las cosas", afirmó Enrique Mosquera, portavoz de la asamblea. El representante de los inmigrantes descartó que fuera a producirse alguna acción esta noche y afirmó que, antes del desalojo, ya estaba preparado un plan de actuaciones.
En la asamblea, traducida a más de media docena de idiomas, los encerrados se felicitaron. "Habéis sido noticia en todos los medios de comunicación, y eso ya significa una victoria", dijo un portavoz. La asamblea lamentó, sin embargo, la intervención policial: "Es la primera vez desde la dictadura franquista que la policía entra a desalojar una iglesia".
También se criticó la actitud del Gobierno, que considera que el colectivo ha sido "utilizado". "Es un insulto a vuestra inteligencia", afirmó un representante, "y, lo que es peor, no han ofrecido ninguna solución".
Al ser preguntado por la oportunidad de la ocupación de la catedral, que ha sido criticada por diferentes sectores, Mosquera afirmó que es una medida de presión ante la aprobación de un reglamento que aparecerá, según cree, en septiembre. En este sentido, la asamblea pidió el apoyo de los ciudadanos "para mantener la presión sobre el Gobierno". Mosquera sostiene que "está en vigor la reforma más regresiva" que ha habido nunca respecto a la inmigración, que "fue pactada entre el PSOE y el PP".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de junio de 2004