Recuerdo que, cuando empezó el programa, se lo recomendaba a mis compañeros de trabajo y amigos. Por fin había en ETB un programa de humor inteligente, de humor adulto, lejos del humor pretendidamente adolescente -pero que, en el fondo, es de adulto pueril y machista- con el que nos obsequian casi todas las cadenas de televisión.
Además, el programa entrevistaba en clave de humor a políticos de todos los colores y era capaz hasta de reírse de nuestras costumbres más arraigadas. La verdad es que no se podía esperar más.
Pero hete aquí que, a medida que avanzan las semanas, Vaya semanita (así se llama el programa al que estoy haciendo referencia) se está contaminando de la basura del entorno y se está deslizando peligrosamente por la pendiente de la zafiedad y el machismo ramplón, y el humor inteligente da paso, en algunas ocasiones, a la sal gorda.
Señores guionistas, vuelvan a sus orígenes, por favor, y no caigan en la vulgaridad de ridiculizar temas tan serios como la prostitución o el turismo sexual, o de utilizar un lenguaje sexista que a nadie beneficia y ofende a mucha gente, mujeres y hombres. No les hace falta, y los espectadores lo agradeceremos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de junio de 2004