¿Cuál es el futuro de la lengua catalana? Éste fue el tema del debate que el pasado jueves mantuvieron en el auditorio de la sede del Fomento de las Artes Decorativas (FAD) el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod Rovira, y los catedráticos Joan Solà y Albert Rossich. En el acto, convocado con motivo de la celebración del vigésimo aniversario de la editorial Empúries, Carod anunció que el Gobierno tripartito cambiará en breve las bases de la política lingüística de la Generalitat.
"Lo primero que se debe hacer es despolitizar la lengua catalana. Vamos mal si la lengua catalana se asocia con una opción ideológica porque los que no compartan esa ideología se sentirán excluidos", afirmó Carod. Y añadió: "La Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat hará en breve una modificación de las líneas seguidas hasta ahora. Nos hemos equivocado todos. Para mucha gente del país, el catalán no es una lengua simpática, moderna y necesaria. Al contrario, algunos sectores asocian la lengua catalana con algo provinciano, antiguo y, sobre todo, obligatorio e impuesto". A juicio de Carod, "la mejor política lingüística es la mejor política social. Si cada vez son más los que se benefician de una sanidad y una enseñanza de calidad, crecerá también el número de los interesados en hablar catalán". A su juicio, la Generalitat debe potenciar planes para dotar a la lengua catalana de un mayor prestigio social.
El líder de ERC subrayó que para lograr el cambio de mentalidad es necesario el apoyo activo de los ciudadanos: "Tenemos que terminar con vicios como el de corregir de mala manera a quienes se esfuerzan por hablar en catalán. Hablar mal el catalán es mejor que no hacerlo", añadió. "Un ecuatoriano que hable castellano en Madrid, siempre será un inmigrante. Un ecuatoriano que hable catalán en Cataluña, siempre será uno de los nuestros", añadió más tarde.
Por su parte, Solà y Rossich coincidieron en señalar el mal momento en el que se encuentra, en su opinión, la lengua catalana. "Creo que el catalán está en una situación muy grave, amenazado por un proceso de sustitución lingüística a favor del castellano", indicó Rossich. "La actuación en el ámbito autonómico ha tocado techo. Es el Gobierno central el que debe asumir el problema con el fin de crear un auténtico Estado plurilingüístico sin una lengua hegemónica", añadió.
"El mayor problema es el uso público de la lengua, que está retrocediendo de una forma muy rápida", agregó Joan Solà.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de junio de 2004