Seis años después de que ambos países probaran sus bombas nucleares en actitud desafiante, expertos indios y paquistaníes inauguraron ayer un diálogo para conseguir medidas que hagan crecer la confianza mutua en la política nuclear. Los delegados de ambos países hablaron durante dos horas en Nueva Delhi e identificaron áreas de convergencia, incluso en el ámbito de foros multilaterales, según indicó el portavoz del Ministerio de Exteriores indio, Navtej Sarna. "Ambas partes abordaron las conversaciones en un marco positivo encaminado a llevar adelante el proceso y conseguir resultados", señalaba un comunicado conjunto al término de la reunión. El objetivo de los gobiernos de Nueva Delhi e Islamabad es acentuar la seguridad y el diálogo para minimizar las posibilidades de una cuarta guerra entre ambos países.
Alguna de las alternativas para reducir el riesgo de usar armas nucleares sería establecer un canal de comunicación oficial que evite que un misil sea lanzado por error, o que ambos gobiernos se comprometan a reducir sus arsenales nucleares. India insiste en su compromiso de que no será la primera en apretar el botón, pero Pakistán, consciente de la superioridad militar, demográfica y territorial de su vecino, no se define al respecto.
Las conversaciones continúan hoy. La semana que viene serán los secretarios de Estado de Exteriores los que retomen los puntos más espinosos, entre ellos, el conflicto por la disputada región fronteriza de Cachemira, de mayoría musulmana, cuyos militantes independentistas reciben apoyo de Pakistán.
El diálogo entre dos enemigos tradicionales discurre en paralelo al que ya se produjo recientemente en otras áreas. Hace unos meses se reanudaron las conexiones aéreas y ferroviarias entre ciudades de ambos países, e incluso las selecciones nacionales de cricket se enfrentaron en un torneo amistoso.
El nuevo Gobierno indio, liderado por Manmohan Singh, retoma así la oferta de paz que inició hace un año su predecesor, Atal Bihari Vajpayee, hacia el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, con la intención de mejorar las relaciones diplomáticas. La Coalición Progresista, que encabeza Singh, se ha propuesto, tras casi un mes en el poder, enviar señales positivas a los ciudadanos, así como a la comunidad internacional, de que será continuista su política en cuanto a tender puentes con Pakistán. Las potencias nucleares estuvieron a punto de declararse en guerra en 2002, después de que insurgentes paquistaníes atacasen el Parlamento indio un año antes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de junio de 2004