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OPINIÓN DEL LECTOR

No se invierte en salud

Represento a la Asociación de Ayuda Antialcohólica Rehabilitadora (Asayar) y llevamos solicitando, desde hace más de un año, a nuestros gobernantes del PP únicamente una ubicación física donde poder mantener un contacto continuo con todas y cada una de las personas y familias incluidas en nuestros programas de tratamiento de desintoxicación, deshabituación, mantenimiento y reinserción.

El concejal de Participación Ciudadana, Ramón Alonso, y el señor alcalde conocen perfectamente nuestras demandas y todos los esfuerzos que venimos realizando para que nos faciliten nuestra labor. Bien es cierto que nos han dejado un despacho (con sillas y mesa en su interior) por las tardes para pasar consultas psicológicas y poder hacer entrevistas tres días a la semana (no nos dejan más). La persona que tiene que esperar, tanto para consulta como para hacer entrevista, tiene que estar en el exterior, de pie y sufriendo las inclemencias del tiempo; hasta los propios terapeutas, cuando se encuentra el psicólogo atendiendo, tienen que estar en la calle.

Tenemos dos grupos de terapia los sábados, uno se ubica en la delegación del Distrito I y el otro en la Asociación de Vecinos El Val, que amablemente nos la cede los sábados y ya desde hace un año (muy agradecidos).

El trabajo con este tipo de enfermos necesita de un seguimiento mucho más continuo y personalizado, no a través de teléfono como hasta ahora tenemos que hacer.

Éste es un breve resumen de la labor que desarrollamos, para unos encomiable, y de la carencia de medios que sufrimos. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando nos enteramos de que en la última comisión informativa del Área Social y preguntado por la oposición Ramón Alonso Masero sobre las soluciones que se le van a ofrecer a Asayar para la mejora de sus condiciones de trabajo, éste manifiesta que Asayar ya tiene todo lo que de momento necesita y que el resto se le dará cuando se pueda.

Señor concejal, si tan convencido está de que tenemos todo para trabajar le invitamos a que se pase algún día por el despacho de la Casa de la Juventud y compruebe los medios; eso sí, avísenos para poder conseguirle una silla y que no tenga que esperar de pie. Si usted no sabe cómo ayudar, por lo menos déjenos a nosotros que sí conocemos cómo hacerlo con otras personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de junio de 2004