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Las 'huellas dalinianas' de 40 artistas desvelan las raíces del surrealismo en España

El Reina Sofía exhibe 104 obras de los años treinta e instala una escultura de Carlos Pazos

"Reconstruir el mosaico que forman las huellas dalinianas en el arte español producido entre 1927 y el final de la Guerra Civil". Ése es el objetivo de la muestra Huellas dalinianas, que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (plaza de Santa Isabel, 52, Madrid) acoge desde hoy y hasta el próximo 18 de octubre, junto con la escultura ¿Cupito... y por qué no?, encargada por el museo al artista Carlos Pazos e instalada en el patio de Sabatini. La exposición sobre las huellas dalinianas complementa la dedicada a la influencia del artista en la cultura de masas en la celebración del Año Dalí.

"Dalí no tuvo discípulos pero sí seguidores, imitadores, mentores dialogantes en términos de igualdad y artistas que tomaron su lenguaje y lo interiorizaron para transformarlo". Así resumió ayer Jaime Brihuega, comisario de la exposición, las razones que han guiado el montaje de Huellas dalinianas, que presentó junto a Ana Martínez de Aguilar, directora del Reina Sofía; Luis María Enciso, presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC); el artista Carlos Pazos, y Jesús Villar, director de comunicación de Michelín en España, que ha financiado la escultura de Pazos.

La muestra reúne 104 piezas de cuarenta artistas, en las que "se detecta un diálogo formal o semántico con la obra producida por Salvador Dalí entre 1927 y 1939", señala Brihuega, y forma parte del programa del Año Dalí, que celebra el centenario del nacimiento del artista.

Huellas dalinianas recorre el camino de la influencia de Salvador Dalí (1904-1989) porque "desde 1927, y sobre todo a partir de 1929 y hasta el final de la Guerra Civil, se extendió hasta el punto de convertirse en una de las líneas prioritarias de la vanguardia artística", comenta el comisario. El influjo ejercido por Dalí sobre sus coetáneos, asumido unas veces "como verdaderas citas literales" y otras "como término poético de una intensa dialéctica creativa", aparece reflejado en la exposición. "En la muestra se aprecia cómo Dalí influye, condiciona o dialoga" con artistas españoles de muy distintas procedencias hasta su marcha a París [en 1929] para convertirse en artista de fama mundial", añade Brihuega

Huellas dalinianas se compone de ocho secciones, de ocho tipos de huellas, en las que cuadros, dibujos, esculturas, fotografías y collages de diferentes artistas encuentran su nexo de unión en la influencia de Salvador Dalí.

La muestra comienza con un único protagonista, Federico García Lorca, cuyo Retrato de Dalí (1927), incluido en la sección Huellas compartidas, precede a otros seis dibujos realizados por el poeta. El resto de dibujos de tendencia surrealista aparece agrupados en Huellas en línea.

La sección de Huellas en la tierra se centra en las raíces del surrealismo en España y en cómo la Escuela de Vallecas, encabezada por Alberto Sánchez, Benjamín Palencia y Maruja Mallo, "asumió y transformó el lenguaje plástico de Dalí", según Brihuega.

Huellas en un espejo reúne, entre otras, obras de Óscar Domínguez, "que asumió la obra de Dalí como cosa propia", Joan Massanet, José Luis González Bernal, Esteban Francés, Antonio Rodríguez Luna, Ángel Planells, José María Ucelay y José Caballero; Huellas en el aire muestra cómo "el genio multidisciplinar de Dalí" también tuvo repercusiones en el mundo de la escultura. Incluye piezas de Alberto, Francisco Lasso, Ángel Ferrant, Cristofol, García Lamolla y Ramón Marinel.

Objetos imposibles

Huellas blandas recupera los "objetos imposibles" creados por, entre otros, Ángel Planells, Nicolás de Lekuona, Javier Ciria, Luis Fernández, González Bernal, Moreno Villa, Antonio Quirós e Ismael González de la Serna.

Para el final del recorrido quedan fotomontajes, collages y fotografías de Manuel Viola, Alfonso Buñuel, Josep Renau, Galvache, Josep María Lladó, Dora Maar, José Ortiz Echagüe y Emili Godes, que tienen su propio espacio en las Huellas superpuestas y las Huellas en la luz.

La muestra "no es una operación erudita, ni cronológica, sino profundamente estética, de cotejo y comparación para reconstruir y penetrar en el universo estético daliniano", según Luis María Enciso. "El cosmopolitismo, el hispanismo, el catalanismo e incluso la mediterraneidad de Dalí quedan reflejadas en esta muestra a través de sus coetáneos", añadió.

La exposición viajará después al Artium de Vitoria, donde permanecerá del 10 de noviembre al 27 de febrero de 2005.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004