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COLUMNA

Coraje

Ésa fue la palabra estrella, entre otras muchas de aliento, que el líder del socialismo español le dirigió al de los valencianos en la réplica a la intervención de Pla en una de las sesiones del congreso; celebró el coraje y la valentía de los socialistas valencianos por mantener el tipo ante el acoso del PP valenciano por su apoyo a la derogación por decreto del trasvase del Ebro para valencianos y murcianos.

Desconozco si es la primera vez que Zapatero premia en público a Pla con medallas dialécticas al valor por ser víctima de algo que no nació aquí, ni a propuesta de los socialistas valencianos, pero los elogios del secretario general al sacrificio o viene pronto acompañado de una auténtica tormenta de inversiones para el agua, o mucho me temo que las tenues advertencias de Pla en el congreso, que no eran nuevas, o se volverán lanzas, o le apearán de convertirse en alternativa para la próxima cita autonómica.

En efecto, ya pocos días después de las autonómicas de mayo de 2003, Pla declaró -y cito de memoria- que los socialistas valencianos -y con ellos, el pueblo valenciano- no estaban dispuestos a ser sacrificados por más tiempo en interés de otras comunidades, en clara referencia a que el papelón del PSPV-PSOE en el tema del PHN, venía impuesto por la posición del PSOE en Aragón (mantener desde el victimismo hidrológico el gobierno aragonés) y la del PSC en Catalunya, ambos contrarios al trasvase desde ópticas menos generosas con la cultura del agua de lo que ahora se presume (las frases despectivas de Maragall hacia el presunto despilfarro del agua por parte de los valencianos, aún no han sido corregidas).

Ahora Pla le recordó a Zapatero que no estamos para privilegios y que los (socialistas) valencianos "no somos más que nadie pero tampoco menos", como prudente y reiterada advertencia a que la política del gobierno en torno al PHN, que se endureció con las exigencias de ERC e IC-EV al PSC para formar gobierno en Catalunya, y, después, para darle su apoyo en la investidura como Presidente, dejan al PSPV-PSOE en una situación no sólo políticamente comprometida sino alejada de la alternativa.

Desconozco, además, qué tiranteces ha habido entre el PSPV-PSOE y los socialistas aragoneses a propósito del perjuicio político y electoral directo que el alineamiento del PSOE hizo con aquellos en el tema del PHN, pero los acercamientos buscados por Joaquim Puig indican que las cosas no han ido bien y que se habrían lanzado duros reproches desde aquí al PSOE de Aragón (que mantiene una posición que en el País Valenciano le afean al PP, quien, por otra parte, defiende lo que era un PHN aprobado, y no una quimera demagógica).

Las prudentes declaraciones de Pla (en un congreso federal, en puertas del congreso valenciano, y a tenor de la correlación de fuerzas en el interior del PSPV-PSOE, y del peso de éste en la organización española), y la declaración de intenciones de Puig traducen sin fisuras que los socialistas valencianos se sienten víctimas de las alianzas en el seno del partido y que necesitan con urgencia que el Gobierno español se vuelque en traer, primero, agua, y con ella inversiones para compensar el precio político que el PSPV-PSOE ha pagado y va a pagar por los privilegios de otros.

De momento, y al día siguiente del congreso, la ministra Narbona vino corriendo a decir lo de siempre, pero quizás, también, a escuchar en directo que no es sólo el PP el que está sublevado.

Vicent.franch@eresmas.net

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004