El primer ministro británico, Tony Blair, reconoció ayer, por primera vez, que las armas de destrucción masiva que se supone almacenaba Sadam Husein y que sirvieron de excusa para la guerra no van a ser descubiertas. "Tengo que aceptar que no las hemos encontrado y que quizá no las encontremos jamás. No sabemos qué ha pasado con ellas".
Blair hizo esta reflexión -que contradice sus tesis de los últimos 17 meses y a la que se resistía aún hace apenas unas semanas-, en su comparecencia semestral ante los presidentes de las comisiones parlamentarias de los Comunes. A pesar de ese reconocimiento, Blair no claudica en sus argumentos fundamentales e insiste en que el hecho de que no fueran halladas no significa que no existieran en su momento o que no constituyeran un peligro. El primer ministro dijo que "había pruebas muy claras" sobre el deseo de Sadam Husein de desarrollar y usar ese tipo de armamento. "Él era una amenaza en términos de armas de destrucción masiva".
Hasta ahora, Blair sostenía que el hecho de no haberse descubierto nada no impedía que no pudieran encontrarse más adelante. Ahora ha dado un primer paso en reconocer lo contrario, pero llegar a decir que la invasión no estaba justificada. Cuando un diputado le preguntó si había sido un error defender la guerra apelando al peligro de las armas de destrucción masiva, Blair respondió que Sadam Husein había incumplido las resoluciones de Naciones Unidas, y advirtió: "El hecho de que no las hayamos encontrado no significa que no fueran una amenaza. Puede que las hayan retirado, que las hayan escondido o que las hayan destruido". "Creía verdaderamente que las armas estaban allí.
El primer ministro defendió una vez más su alianza con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y mostró su convicción de que el cambio de régimen en Irak ha facilitado "progresos" en otros frentes políticamente delicados en términos de seguridad mundial, como Irán, Corea del Norte y, sobre todo, Libia.
Otro diputado le preguntó por uno de los puntos más polémicos de su relación con Bush -el campo de prisioneros de la base de Guantánamo, donde aún están detenidos varios británicos-, Blair, dijo que aún no está preparada "la maquinaria" (legal) para el retorno de todos los británicos, aludiendo a que algunos de ellos deberán ser procesados cuando lleguen al Reino Unido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004