El nuevo Parlamento Europeo tendrá, casi con toda probabilidad, un presidente español. José Borrell se alzó ayer con la victoria entre sus propias filas, con 117 votos a favor y 66 en contra, para convertirse en el candidato socialista a la presidencia de la Eurocámara y, por tanto, en virtual cabeza de esta institución durante la primera mitad de esta legislatura (hasta finales de 2006) si prospera el pacto, ya muy avanzado, con los populares, que prefieren ocupar este puesto durante la segunda mitad del quinquenio.
"Mi elección es el reconocimiento al nuevo papel que juega el socialismo español en Europa", dijo ayer Borrell tras la votación que le dio el triunfo frente a su correligionario británico Terry Wynn. Alzarse con la presidencia de la Eurocámara depende de las negociaciones que mantienen los diferentes grupos políticos y, sobre todo, depende del Partido Popular Europeo, el más numeroso (279 escaños), que ayer seguía mostrando su predisposición al acuerdo con los socialistas tras conocer la elección de Borrell desde Budapest, donde está celebrando una reunión para diseñar su estrategia tras la victoria electoral del 13 de junio.
Dentro del grupo socialista (199 escaños), Borrell tenía en su contra su poca experiencia parlamentaria y su condición ibérica, una vez elegido el portugués José Manuel Durão Barroso presidente de la Comisión Europea y Javier Solana, futuro ministro de Exteriores. "Son circunstancias que yo no podía cambiar", bromeaba ayer Borrell, cuyo discurso y trayectoria europeísta hizo mella entre sus correligionarios europeos. "Es verdad que soy novato como eurodiputado, pero pocos europeos han representado a su país diez años seguidos en el Consejo de Ministros [como miembro de los Gobiernos de Felipe González]", dijo ayer el elegido, que, además, formó parte durante dos años de la Convención que elaboró el borrador de la Constitución europea.
De materializarse un acuerdo que ayer se daba en Bruselas por técnicamente cerrado, Borrell sería el tercer español que presidiera la Eurocámara después del también socialista Enrique Barón (1989-92) y del popular José María Gil-Robles (1997-99). Presidiría la Cámara más amplia de la historia tras la incorporación de diez nuevos miembros en un Parlamento que vivirá el difícil proceso de ratificación de la Constitución europea, cuyo texto prevé dotar a esta institución de mayor poder decisorio.
El pleno de la nueva Eurocámara elegirá mediante votación secreta el 20 de julio en Estrasburgo a su presidente. Borrell (Pobla de Segur, Lleida, 1947) aspira a obtener los votos de los más afines y menciona expresamente a los verdes, los centristas y los miembros de Izquierda Unitaria. Respecto a las duras declaraciones del ex presidente José María Aznar contra la Constitución europea, Borrell se mostró irónico: "Como va a haber un referéndum, Aznar tendrá ocasión de hacer campaña y apelar al no, que sería la actitud consecuente por su parte".
Una treintena de euroescépticos de seis países anunciaron ayer la formación de un grupo parlamentario propio. Son políticos que exigen más transparencia y honestidad en la gestión de los asuntos europeos. "Sé que no voy a contar con sus votos, pero también que Europa tiene un problema porque los europeos pasan de nosotros", dijo Borrell en la reunión de su grupo. "Votan cada vez menos y cuando lo hacen votan en clave nacional". Pero Borrell afrontará otro problema interno: la división existente en el seno del grupo socialista francés (31 eurodiputados) sobre el pacto con los populares.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004