El Gobierno del presidente mexicano, Vicente Fox, vive una crisis interna que le deja cada vez más como el gran solitario de palacio, debido en parte al poder de la primera dama, Marta Sahagún, y a su protagonismo como aspirante a sucederle. Esta situación ha provocado la renuncia del portavoz y secretario particular de Fox, Alfonso Durazo, un político que recordó -en su mensaje de despedida- que no es posible ni válido que el Gobierno del "cambio" actúe con recetas del viejo régimen, al que puso fin en el año 2000. Con el PRI en el poder, el presidente en turno elegía al candidato, proceso denominado el dedazo.
Durazo renunció, y como herencia dejó un mensaje claro: "El país ha avanzado políticamente; tanto, que está preparado para que una mujer llegue a la Presidencia. Sin embargo, no está preparado para que el presidente deje a su esposa de presidenta... No puedo hacer abstracción de las implicaciones de la incursión de la primera dama en el inventario de eventuales aspirantes a la candidatura presidencial de Acción Nacional [el conservador PAN, en el poder]".
Este retiro forzado, de acuerdo con el analista Raymundo Rivapalacio, da lugar a "una crisis de Gobierno, porque lo de Durazo es parte de una corriente de opinión en el Gabinete, de gente que está muy molesta por el comportamiento político" de Fox y de su esposa.
Para Rivapalacio, Sahagún se ha convertido en un factor de poder en el Ejecutivo, ya que algunos funcionarios "prefieren hablar con ella", no con los enlaces tradicionales, como serían Durazo y otros funcionarios. Rivapalacio no cree que la primera dama cuente con opciones de llegar a ser candidata, pues no cuenta con apoyo del PAN ni otro partido, además de que ha abierto demasiados frentes.
El ex secretario particular acompañó a Fox en su entrada como presidente a la residencia oficial de Los Pinos, en diciembre de 2000, y ganó espacios en los pasillos del poder gracias a sus dotes como negociador y conocedor del sistema político que imperó siete décadas con el PRI, al que perteneció hasta 1994.
Pero después de su estancia en la casa presidencial y su labor como portavoz, escribió al jefe del Estado que "la alternancia rompió el molde de esa vieja cultura política [priísta]. No lo reconstruyamos, particularmente, en la conducción del proceso de sucesión". La presidencia señaló que no comparte la opinión de Durazo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004