La asociación de vecinos La Flor, del barrio del Pilar (Fuencarral), ha convocado para esta tarde una manifestación que recorrerá la avenida de Monforte de Lemos para protestar por la futura construcción de un túnel dentro de las obras de reforma de la M-30. Los vecinos, respaldados por el PSOE, aseguran que la excavación de ese paso subterráneo afectará a los cimientos de 90 edificios y obligará a "eliminar" más de 700 árboles. Temen, además, que suponga un riesgo para el hospital La Paz. La Concejalía de Urbanismo asegura que no se producirá "ningún daño".
El túnel de Monforte de Lemos, también llamado by-pass norte, es la alternativa subterránea diseñada por el Gobierno municipal para la única parte de la M-30 que tiene semáforos: la avenida de la Ilustración. Es una de las obras previstas en el proyecto de reforma de la carretera de circunvalación, pero es, probablemente, la que más tarde se iniciará (no estará lista en esta legislatura, según admiten los técnicos de Urbanismo). Su ejecución depende de los ritmos de desarrollo de otra operación urbanística, la Operación Chamartín -empantanada desde hace años-, y de la construcción del metronorte por la Comunidad.
Sin embargo, aunque las obras no estén adjudicadas ni con vistas de iniciarse, el proyecto sí ha sido ya aprobado por el Ayuntamiento, y los vecinos temen que si no protestan a tiempo sus temores no serán tenidos en cuenta. "Durante el periodo en el que salió a información pública [el mes pasado] presentamos un montón de alegaciones. Sólo nos admitieron una", explica Carmen Espinar, presidenta de la asociación de vecinos La Flor, que agrupa a "más de 300" residentes del barrio.
Acta notarial
La sugerencia que sí aceptó incluir el Gobierno municipal es la de levantar acta notarial del estado actual de todos los edificios sitos en el tramo en el que se va a excavar el túnel. De ese modo, si durante la ejecución de las obras o posteriormente se detecta algún desperfecto, grieta o deficiencia en los inmuebles, los vecinos podrán reclamar al Consistorio.
Con esa salvedad, el proyecto original sigue adelante, y la asociación vecinal está convencida de que las obras "degradarán" una de las arterias principales del barrio del Pilar: la avenida de Monforte de Lemos, que será "abierta en canal" para construir el paso subterráneo. Según los vecinos, el túnel discurrirá a escasos metros de unos 90 edificios del entorno, inmuebles "de 11 y 13 alturas" en los que viven cientos de familias. "Hay incluso una docena de edificios que quedan a menos de un metro del trazado del túnel. Creemos que es realmente peligroso", advierte Espinar.
También los árboles sufrirán el paso de las obras: entre 700 y 1.000 ejemplares, según los residentes, van a ser "eliminados" para hacer sitio a las máquinas y levantar el pavimento. Por último, la asociación vecinal teme que las chimeneas de ventilación previstas para aliviar de humo del túnel arrojen gases contaminantes a las viviendas y a los viandantes de la concurrida plaza de Ginzo de Limia.
La portavoz socialista en el Ayuntamiento, Trinidad Jiménez, visitó ayer la zona acompañada por el concejal de su grupo en el distrito de Fuencarral, Pedro Sánchez, y por varios residentes que en los últimos días han pedido ayuda al PSOE en su protesta contra el Gobierno municipal. Jiménez manifestó todo su apoyo a esas reclamaciones y afirmó que los vecinos tienen "razones suficientes para oponerse al proyecto, entre otras la pérdida irreparable de una de las zonas verdes más importantes del barrio y el único lugar por el que pueden pasear". La concejal elevó a más de 120 los edificios afectados, y su compañero de grupo, Pedro Sánchez, recordó que el trazado del túnel pasa bajo el hospital La Paz, que podría resultar afectado, dijo, por las emisiones de gases contaminantes del interior del túnel.
"Ningún riesgo"
Todos los temores fueron rechazados por el Gobierno municipal, que preside Alberto Ruiz-Gallardón, por boca de su director de Infraestructuras y responsable de la reforma de la M-30, Manuel Melis. "Todo es seguramente culpa mía, que no he sabido explicar bien el proyecto, pero los vecinos deben estar tranquilos porque no existe absolutamente ningún riesgo", comenzó Melis. Según él, "los edificios no van a resultar afectados porque el sistema de excavación utilizado es sencillísimo y totalmente seguro".
Ese sistema, que no implica el uso de tuneladoras, consiste en construir pantallas laterales en el hueco en el que se va a hacer el túnel, excavar unos cuantos metros y colocar a continuación una gran losa que será el techo del túnel y el suelo de los coches en superficie. Después, los obreros siguen excavando bajo la losa, mientras el tráfico se reanuda encima. "Así se hizo el metro bajo la calle de José Abascal, donde hay incluso edificios históricos, y no pasó nada", dijo.
Melis agregó que "todos los árboles" que se retiren para realizar los trabajos serán trasladados a viveros y, al término de las obras, "replantados" en Monforte de Lemos. En cuanto a La Paz, aseveró que el hospital no se verá afectado porque el túnel irá "a 30 metros de profundidad y por debajo de un almacén situado en esa misma manzana".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004