A veces la terapia de grupo se invierte, y uno contagia a todos de sus fobias. Es difícil, luego, recuperar la normalidad. Pienso en Aznar, reaparecido en lo que él creó y llamó Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES): se hizo presidente y a Rajoy vicepresidente: ya está complicado. El caso Aznar, según observadores, se forma en dos golpes: el primero, en 1995; el segundo, en 2004. El coche bomba manejado por asesinos de ETA pareció dejarle indemne, pero hay especialistas que creen que el shock psicológico, la atribución a un milagro de su salvación, el relámpago mental de que estaba designado por lo Alto, le afectó de manera que impregnó toda su política. Otros estudiosos, con los que estoy de acuerdo, suponen que el golpe en la cabeza le dejó así. Su comportamiento comenzó a ser extraño, y en su visita a Bush, fumando un puro, con los pies en la mesa, era un comportamiento onírico infantil: triunfar sobre el padre que le prohibía fumar y le obligaba a ser bien educado. La política española pudo estar tan influida por ese momento que llegó a la guerra inicua de Irak creyendo que "todos los terrorismos son iguales", mediante los fantasmas de una organización árabe-vasca que poseía armas de destrucción masiva.
En éstas llegó el segundo golpe, el del 11-M en Madrid. Éste fue sólo psicológico, pero le hizo revivir angustias pasadas y se lo colocó a ETA, cuando todo indicaba lo contrario. Dada su compostura mental, le era imposible variar este pensamiento, que consiguió infiltrar en quienes le rodeaban y en algunos que, estando lejanos, sufrían también del síndrome vasco. Un Aznar hace ciento. No es raro, desde un punto de vista psicológico, que esa anormalidad contagie una gran parte del país, mantenga un buen número de votos, arrastre periodistas no necesariamente venales. Y un Parlamento que investiga tontamente lo que se sabe. Él hace una reaparición de conde de Montecristo en la sedicente fundación intelectual que imaginó para otra clase de retiro. Vuelve a ignorar el Ego, y su relación con el Superego: y la historia. (Estas personas tienen un propósito: éste quiere anular las elecciones, como pasó en la Comunidad de Madrid: obsesión de volver a ser. Niega la constitución europea, cree que la indiferencia y el voto negativo hundirán a Zetapé en un infierno real).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2004