Se acaba de rehabilitar la fachada de la iglesia de Santa Catalina de Valencia que recae a la plaza Lope de Vega. Ha quedado un rincón muy agradable para estar y pasear. Pero el disfrute rápidamente se frustra en cuanto te giras y ves el mismo solar de hace años y años y las casas derruidas de su alrededor. ¡Y todo en pleno centro de la ciudad, se supone que en su área más turística! ¿Por qué no se arregla de una vez por todas el centro histórico de Valencia?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004