"Nadie, con un poco de responsabilidad, puede decir que el 11-M se podía haber evitado", afirma Emilio Olabarria, portavoz del PNV en la comisión. Otra cosa, añade, es "que se debía haber tomado más en serio esta amenaza tras el atentado de Casablanca" en mayo de 2003. El problema "es que se pensaba que éste era un terrorismo de segunda categoría porque los poderes públicos estaban obsesionados con ETA".
Por eso, "la policía tenía pocos efectivos, y hay que reforzarlos para prevenir, en lo posible, futuros ataques". Otro elemento a investigar, añade, es "cómo pudo escapársele a la policía que había una red de tráfico de explosivos". Asegura que "esto es especialmente grave porque quienes trajinaban con aquello eran confidentes".
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004