La limitación para crecer en España durante cinco años no ha impedido a Alsa fortalecer su implantación en los ámbitos urbano y periurbano. El grupo asturiano acaba de comprar esta semana a Trapsa la concesión Madrid-Tres Cantos, que mueve cinco millones de viajeros y factura del orden de siete millones de euros. Esta operación supone una apuesta decisiva de Alsa para fortalecer su presencia en la comunidad madrileña y en el Consorcio de Transportes de Madrid. La compañía asturiana, que ya tenía una pequeña empresa en la región madrileña, se acaba de hacer ahora, con una sola operación, con el 5% del sector en Madrid.
El año pasado Alsa contaba con 2.779 empleados, facturó 376 millones de euros, transportó 93 millones de viajeros y movió una flota de 1.295 vehículos, con los que presta servicios urbanos, nacionales e internacionales.
Hoy tiene presencia en cuatro continentes. En Europa está implantado con compañías propias en España, Portugal, Bélgica, Suiza e Inglaterra, pero también actúa en otros países de la UE, bien mediante alianzas con socios nacionales, consorcios o pool, caso de Eurolines, que agrupa a diversos operadores.
En los años ochenta se implantó en China, donde no ha dejado de crecer. La internacionalización la reactivó a partir de 1999, cuando la compra de Enatcar le impidió seguir creciendo en España. Desde entonces tomó posiciones en Marruecos y en Chile, y fortaleció su implantación en Portugal. "Seguimos valorando nuevos proyectos", explica Jacobo Cosmen. "Nuestra apuesta internacional es a largo plazo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004