Los inversores siguen sin decantarse por las compras en un mercado que genera fuertes dosis de incertidumbre y que no invita a posicionarse hasta que no aparezca un catalizador que marque de nuevo el rumbo alcista. Las plazas europeas han mostrado un claro sesgo a la baja, arrastrado por el sector tecnológico, que se sitúa en los mínimos anuales debido a Nokia: a pesar de que sus resultados para el segundo trimestre superaban las previsiones de venta y de beneficios, la compañía decepcionaba al mercado tras comunicar unas previsiones para el tercer trimestre del año por debajo de las estimaciones del mercado, lo que ha llevado a que su cotización haya sido penalizada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004