Dentro del esfuerzo por unificar criterios, en el PSOE confían en que el partido hermano, el PSC, haga lo propio. En la dirección federal confían plenamente en el primer secretario del PSC, ministro de Industria, Comercio y Turismo, y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, José Montilla. Algo menos en el presidente del PSC y presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, que goza de gran aprecio y prestigio dentro del partido, pero cuyas consideraciones "perjudican" a los socialistas de otras partes de España. Maragall es cierto que pide desde hace mucho tiempo que en la Constitución se cite a las comunidades "históricas", diferenciándolas de las que no lo son y anima a Andalucía a que haga lo mismo.
En las últimas horas, en fuentes del Gobierno se ha asegurado que "todo es posible", pero que es más útil y eficaz el sigilo y la negociación multilateral para que cada comunidad autónoma se exprese como quiera.
Y la reforma que pida Cataluña seguro que tendrá el respaldo del Gobierno, como aseguran en el PSOE. La excelente relación entre Zapatero y Maragall allanará el camino, y se confía en que el presidente del Gobierno de España le diga a su compañero que "sea más cuidadoso y no ponga en situaciones delicadas al resto del partido y del Gobierno".
Estas fuentes indican que Rodríguez Zapatero ha demostrado, por su parte, toda suerte de deferencias hacia el presidente catalán, diciendo una y otra vez que defenderá la reforma estatutaria que decida el Parlamento de Cataluña.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004