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Los 'okupas' vuelven por unas horas a la fábrica desalojada en Barcelona

El viejo edificio de la Hamsa es uno de los símbolos del movimiento radical

Los jóvenes okupas volvieron ayer a tomar las calles de Barcelona para manifestarse contra el desalojo que la policía realizó en la madrugada del pasado miércoles de la antigua fábrica Hamsa, ubicada en el barrio de Sants de Barcelona, y uno de los símbolos más antiguos del movimiento radical.

Alrededor de medio millar de jóvenes okupas se manifestaron de nuevo por las calles de Sants en protesta por el desalojo de un edificio que llevaba más de ocho años en manos del movimiento okupa y que ayer, al clarear el día, fue tomado de nuevo por dos docenas de jóvenes que plantaron su bandera en lo alto del edificio y volvieron a convertir por unas horas lo que queda de la Hamsa en lo que ellos denominan "un espacio okupado".

Pasadas las seis de la mañana de ayer, una docena de miembros del movimiento radical entraron en el destartalado inmueble, que está en fase de derribo, y se encerraron en su interior, apuntalando las puertas de acceso para impedir la entrada de la policía. Lo que quedaba en pie del edificio estaba vigilado por un guarda de seguridad, que no pudo hacer nada para evitar la entrada en tromba de los jóvenes.

La fábrica Hamsa, una de las sedes más representativas del movimiento okupa en Barcelona, fue desalojada el pasado miércoles de madrugada por agentes antidisturbios de la policía. Desde entonces, las máquinas no han parado de trabajar para derribar el local,en el que está previsto construir 36 viviendas, un aparcamiento para 300 coches y una plaza de 3.000 metros cuadrados.

Centro alternativo

En un principio los jóvenes radicales no estaban dispuestos a ceder y ayer, antes de descubrir que difícilmente podrían volver a utilizar las instalaciones, pretendían que la fábrica fuera lo que había sido para ellos: un centro alternativo para el movimiento y para el barrio.

El colectivo colgó durante la mañana pancartas con lemas como La Hamsa continúa resistiendo contra la especulación, e izaron una bandera con el símbolo okupa presidiendo la fábrica. La intención de los activistas era recuperar un espacio que consideran suyo, explicaron.

"Han derribado una de las naves y algún techo, pero no han tirado al suelo las estructuras de los edificios que estaban ocupados", explicó Albert Martínez, portavoz del colectivo okupa. Para Marc, portavoz de la asamblea de la Hamsa, esta ocupación ha sido algo más instintivo que planeado. "Queremos decirle a la gente que estamos aquí y seguimos resistiendo", precisó Marc.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004