El último análisis sectorial sobre el riesgo de impagos realizado por Coface advierte fuertes disparidades entre "un Asia emergente", donde la recuperación es constatable, y el resto del mundo, sobre todo en la Unión Europea, donde la presión de los precios y la competencia está amenazando a las empresas de dos sectores básicos: el textil y la confección y el automóvil.
Especialmente preocupante es la situación en la industria de textil y confección de la UE, un sector "acostumbrado a las deslocalizaciones, los cierres y a la debilidad de las empresas", y que está viendo acentuadas sus dificultades por la fortaleza del euro frente al dólar y las monedas asiáticas y por la atonía del consumo, mientras persiste el crecimiento de las importaciones procedentes de los países emergentes con bajos costes de producción. En este contexto, los analistas de Coface no descartan la continuidad de los procesos de deslocalización, pero destacan el esfuerzo de "las empresas más punteras", como las españolas Zara y Mango, la firma sueca H&M y la francesa Decathlon, que "han dominado la innovación del principio al fin de la cadena de valor, centrándose en la gama más amplia de productos con un fuerte valor añadido".
En parecida situación se encuentra la industria del automóvil, donde la fuerte progresión de las ventas en España y el Reino Unido no es suficiente para compensar la caída o el estancamiento de los mercados de Alemania, Francia, Italia y el Benelux. El informe de riesgo de Coface destaca como, al igual que sus competidores norteamericanos, los fabricantes europeos se han visto obligados a ofrecer descuentos promocionales para dinamizar las ventas. Rebajas que han contribuido a deteriorar la rentabilidad de las principales marcas y que son el origen de las pérdidas de Fiat, Ford y General Motors en 2003, y el descenso de los beneficios en Renault, Volkswagen y Peugeot. La competencia de los fabricantes asiáticos y la paridad del euro con el dólar sigue perjudicando la exportación y las ventas interiores de las empresas europeas en el primer semestre del año, a pesar de los traslados de producción a países de América, Asia y Europa del Este, por lo que se prevén nuevas suspensiones de pagos o deslocalizaciones con el consiguiente impacto negativo sobre la industria de componentes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004