Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Prosigue la mala racha

Martín Perdiguero gana la Clásica de San Sebastián y prolonga la sequía de los vascos

El ciclismo vasco sigue sin encontrar su rumbo dentro del pelotón ciclista internacional. Ayer el examen se realizaba en casa, con la afición volcada en las carreteras guipuzcoanas, y la nota volvió a ser de suspenso, prolongando a 15 los años de sequía en esta prueba. El madrileño Miguel Ángel Martín Perdiguero, del equipo Saunier Duval, se alzó con la victoria en un inesperado sprint, en el que superó a dos de sus compañeros de escapada Paolo Bettini y Davide Rebellin, favoritos de la prueba y dominadores de la Copa del Mundo.

La carrera salió agitada por la valentía suicida de los corredores locales, dispuestos a agradar a toda costa. Landaluze y especialmente Íñigo Chaurreau fueron el alma de una escapada de 26 corredores que se rompió antes de llegar a Andoáin, tras 100 kilómetros de aventura. Los movimientos intestinos depuraron a los ciclistas menos fuertes y dejaron en 14 las unidades fugadas.

La diferencia con el pelotón frisaba los tres minutos y todavía parecía posible la hombrada de llegar a meta de una manera épica. Pero el romanticismo se topó de frente con las primeras rampas del Jaizkibel, el puerto más duro de la Clásica.

La intentona de Leipheimer, Plaza y Stangelj en la ascensión tampoco aguantó el cambio de ritmo de Bettini, que arrastró al pasaitarra Alberto Martínez,a Rebellin, Marcos Serrano, Basso, Totschnig y a Martín Perdiguero. Mientras, por detrás, dos pinchazos, el de Alejandro Valverde y el de Ullrich quebraban las esperanzas de los dos equipos más interesados en echar abajo la escapada. Ni el Euskaltel, por eso de correr en casa, ni el Quickstep, que desprotegió a Óscar Freire en su lucha por la Copa del Mundo, tomaron las riendas del pelotón, por lo que la escapada del grupo de siete se convirtió automáticamente en la buena.

Totschnig tiraba del grupo para llevar a su jefe de filas Rebellin a la meta. Los demás le dejaban hacer y se permitían dar relevos. Alberto Martínez lo intentó de lejos y luego probaron fortuna Basso, Serrano y Bettini. Pero los italianos no prestaron atención a Martín Perdiguero, que demarró a falta de 200 metros y sacó medio tubular a Bettini. Y San Sebastián, su ciudad natal, se alegró por su victoria. Eso sí, San Sebastián de los Reyes, Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004