"En memoria de las injustas muertes originadas por el terror y la sinrazón. En memoria de los que murieron en ese amanecer sangriento del 11 de marzo en Madrid". Estas frases figuran en la contraportada del último disco de Gontzal Mendibil, Lágrimas al viento (Keinu), dedicado íntegramente a esa multitud asesinada. Se da la circunstancia de que los diez temas de este trabajo, firmados por el propio cantautor y arreglados por José Luis Canal, son los primeros que Mendibil canta en castellano.
"Llevo ya 30 años y diez discos. Siempre he cantado en euskera porque es mi idioma materno. Pero confío en que al hacerlo ahora en castellano lleguen más fácilmente a esas víctimas inocentes estas lágrimas en forma de canto", explica el vocalista. "Ojalá puedan llevar ese dolor de una manera más amena". Mendibil cree que "la música puede cautivar, emocionar, abrir corazones y, en este caso, alentar alguna esperanza. Para mí el cometido del arte es cautivar emocionalmente", prosigue, refiriéndose a un repertorio de intención balsámica que habla de dolor, llanto, anhelos de paz, sueños rotos, almas doloridas, rabia, pena, cielos grises. Auténticos "sentimientos a flor de piel", consecuencia de un hecho fatídico que le sorprendió en Madrid, y ante el que se le rompió un poco el corazón.
El cantautor ha construido Lágrimas al viento, un elepé "bastante redondito y con mucha fuerza", utilizando como base su anterior entrega, Memorian, sobre la que también planeaba la sombra de la muerte de un allegado. Pero no se conforma con plasmar sentimientos similares, sino que ha editado un disco nuevo partiendo de aquella grabación previa, en la que contó con el respaldo de la eslovaca Orquesta Sinfónica de Radio Bratislava, bajo la batuta de Juanjo Ocón, y del Orfeón Donostiarra, dirigido por José Antonio Sáinz Alfaro.
Mendibil ha optado por "traducir o adaptar las canciones que podían ir o acoplarse más naturalmente". "La base de la orquesta ya la tenía, pero sobre eso he metido instrumentos de percusión, las faltriqueiras, el Orfeón Donostiarra también se ha acoplado en otro par de temas a esta nueva experiencia en castellano, y Oreka TX han participado en uno", explica.
Mucha "basura" en el arte
El cantautor de Zeanuri, que debutó en 1975 con Zaurietatik dario, dirige en la actualidad el programa televisivo La botica de la abuela, y entre sus proyectos figura retomar el euskera y presentar en la próxima Feria de Durango una nueva grabación, "un poquito más alegre, más espontánea y ligera, y con un poquito más de desnudez". Aunque este "tiempo desorientado y conflictivo" no procure siempre motivos para el optimismo. "La sociedad está atravesando una crisis, no sólo política, también espiritual, filosófica, de pensamiento", de la que tampoco se libra "la cultura del arte, donde se hace mucha basura", apunta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004