"Quiero saber un poco de todo, aunque eso signifique no ser experta en nada". Mara no ha cumplido todavía los 20 años, y tiene ante sí el conocimiento del mundo. El problema es que "todo no puede ser", y siempre hay que acabar eligiendo. Aunque le llene de pesar, ha decidido ir a lo práctico: "Lo que tengo claro es que no me va lo de empollar ni estar entre libros todo el día, así que he optado por una carrera que te permite conocer a partir de tu propia experiencia". De momento el próximo curso hará segundo de Biología en la Universidad de Salamanca, pero duda entre inclinarse por la botánica, la zoología o la genética. "Es que todo es interesante", subraya. Lo que quiere para su futuro es abrirse y trabajar en espacios abiertos "en otros países y lugares, y no encerrarme en un laboratorio". Cree que el hecho de viajar debería ser una asignatura obligatoria en las escuelas. Reflexiona y añade que, además, "una vez empiezas a salir de tu país, ya no puedes parar, y eso está muy bien".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de agosto de 2004