La getxotarra Sara Íñiguez, antaño cantante del grupo psicodélico Magic Teapot, ha contado con un equipo de lujo para grabar Nº1 ya a la venta (Factoría Autor), el estreno discográfico de Rubia, su nuevo proyecto. En él se escuchan las guitarras de Gary Louris, líder de los estadounidenses The Jayhawks, y Josu García, miembro de La Tercera República; la mandolina de Ramón Arroyo, de Los Secretos; y la enérgica voz de Carlos Tarque, de M-Clan. Y de la producción se encarga el argentino Alejo Stivel, ex Tequila y productor de exitosos álbumes de artistas como Joaquín Sabina y La Oreja de Van Gogh.
Todos ayudan a llevar a buen puerto una colección de diez temas en la que Íñiguez ha logrado compatibilizar la narración de breves historias cotidianas con pegadizos estribillos y melodías propias de la música pop. La profusión de coros apunta en esa misma dirección, aunque otra constante en el disco es una instrumentación que remite a los sonidos propios de la soleada California. "El sonido y el rollo californiano, playero, me ha gustado siempre. Sigo escuchando todos los grupos de la West Coast", confirma la cantante, que señala a Beach Boys y The Byrds entre sus artistas preferidos y asegura que no tuvo que hacer un esfuerzo especial para contar con Gary Louris. "No hubo que convencerle, le gusta mogollón colaborar en discos. De hecho, en América colabora con gente como el hijo de [Bob] Dylan", explica.
Superventas
Con esa propuesta, alejada de las que ocupan los puestos altos de las listas de ventas en España, y la vista puesta en varios conciertos promocionales auspiciados por Los 40 Principales, Sara Íñiguez fantasea con las metas a su alcance. "Por poder, se puede llegar a ser un superventas en este país. Me parecería una buena elección, por lo menos se estarían fijando en algo distinto", argumenta antes de insistir en su exclusividad para justificar que Nº1 ya a la venta haya tardado varios meses en ver la luz.
"El periodo en que lo enseñamos estaba el país en otros menesteres, nadie tenía las orejas afinadas para escuchar a un grupo que no se pareciera a nadie. Les asustaba un poco que fuera nuevo, que no tuvieran ninguna referencia real de que va a vender, que ha sido la política que han llevado en los últimos años y por eso nos ha pasado lo que nos ha pasado: nadie se ha arriesgado. Antes los A&R se dedicaban a salir a buscar grupos, luego se dedicaron a esperar a que les enviaran las maquetas, y más tarde, directamente, a fichar a la gente que se parecía a alguien", explica una artista que ha firmado textos de M-Clan y ha hecho coros en discos del grupo murciano, de Extremoduro y de Fito & Fitipaldis.
De cara al futuro baraja la posibilidad de grabar un segundo disco de Rubia "mucho más atrevido y mucho más rock, más salvajillo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de agosto de 2004