"Mi sueño se ha hecho realidad", dijo ayer Arlene Aguirre, la madre de los siameses filipinos Clarence y Carl, que nacieron unidos por la parte superior del cráneo y fueron separados en el Hospital Infantil Montefiore, de Nueva York, el pasado jueves, 5 de agosto. Los gemelos, de dos años, se recuperan satisfactoriamente. Ayer pudieron ser fotografiados cara a cara.
Aunque permanecen sedados para evitar que se muevan demasiado y ahorrarles molestias, los pequeños se muestran activos con brazos y piernas y responden con ligeros movimientos a la voz de la madre cuando advierten que se encuentra en la habitación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de agosto de 2004