El sector del juego no vive su mejor momento en Cataluña.Los ingresos fiscales procedentes del juego se redujeron un 7,8% el pasado año, hasta situarse en un total de 286,63 millones de euros, frente a los 308,9 millones del ejercicio anterior. La caída de la recaudación -24,27 millones de euros- estuvo motivada por el descenso de los ingresos fiscales procedentes de las máquinas recreativas. Tras la subida aplicada a los carburantes desde el pasado 1 de agosto, el incremento del tipo impositivo que se aplica a los juegos de azar es una de las medidas que baraja el Gobierno catalán para reducir el actual déficit sanitario.
La tasa que se aplica a las máquinas tragaperras permitió obtener 107,32 millones de euros en 2003, frente a una recaudación de 130,5 millones en 2002, según un informe de la revista Joc Privat. La fiscalidad sobre los casinos reportó 26,59 millones de euros a las arcas públicas, una cifra prácticamente similar a la del año 2002, y los ingresos por los impuestos sobre el bingo alcanzaron 152,29 millones, 1,5 millones de euros menos que en 2002. El resto de los ingresos fiscales procedió de rifas, tómbolas y combinaciones aleatorias, con un total de 285.183 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de agosto de 2004