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OPINIÓN DEL LECTOR

Mutxamel, pocos tomates, más grúas

Domingo, 15 de agosto. Página 7 de Comunidad Valenciana de su periódico: El tomate mutxamelero. "En Muchamiel [sic], en la comarca de L'Alacantí..." Leído y releído, con incredulidad, siento una bofetada violenta contra la que necesito levantar la voz por diversas razones. A saber, un diario como EL PAÍS no puede permitirse errores de este tipo: el nombre del pueblo en el que vivo desde el 15 de agosto de 1956 (ya ven, hoy cumplo años de adopción) es, sépanlo ustedes y los lectores, y los políticos, y los comerciantes, y los ciudadanos en general... Mutxamel, oigan: Mutxamel.

Ya está bien. Ilústrense; moléstense; sepan que, finalmente, y después de mucha irracionalidad, de otro tanto de timidez y un buen volumen de incultura potenciada y/o consentida, los ciudadanos de este municipio somos mutxameleros, de Mutxamel, oigan y lean una y mil veces, para que nunca más se les pueda olvidar.

Pero si tienen alguna duda, intenten zanjarla no conmigo, sino con la memoria escrita del profesor Enric A.Llobregat, y la memoria personal y viva del también profesor y arabista Míkel de Epalza. Por ejemplo.

Y sepan algo más: Vayan olvidándose de los tomates mutxameleros -de Mutxamel, oigan-. Sólo unos pocos vecinos de este municipio aún cultivan, con mucho esfuerzo y dinero, el auténtico tomate de esta tierra. Pero vayan al mercado y, si los encuentran, habrán de pagar lo que cuestan: y es mucho. Son escasos... Por tanto, caros.

Porque en la mayor parte del término municipal de Mutxamel, oigan, no vemos tomateras ( perdón, vemos algunas, muchas, concentradas en un gran monocultivo de una gran empresa). Ahora, hace años que los mutxamelers i mutxameleres sólo vemos ladrillos, cemento, grúas... y adosados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de agosto de 2004