Paul y Morgan Hamm son hermanos gemelos. Eso no tendría demasiado de particular, entre los muchos que hay en el mundo, si no fuera porque son los primeros en participar en la gimnasia olímpica. Ya lo hicieron en Sidney 2000 y ahora, en Atenas, reavivan su historia al llevarse medallas como las de plata ayer. Incluso uno, Paul, en el circo de especialistas en que se ha convertido la gimnasia, podría consagrarse mañana definitivamente como la estrella más completa del panorama. Después de largos tiempos de apellidos rusos, chinos o japoneses, Hamm martillea fuerte. Ya ganó el concurso múltiple individual en los Campeonatos del Mundo de 2003, disputados en su país, en la localidad californiana de Anaheim, y encabezó aquí en Atenas el sábado la lista de los 24 gimnastas más completos, en la que también entró como 14º el español y subcampeón europeo Rafael Martínez.
Paul, además, se metió en cuatro de las seis finales por aparatos que se disputarán entre el domingo y el lunes: caballo con arcos, paralelas, suelo -ganó en Anaheim- y barra fija. Su hermano Morgan, sólo entró en los dos últimos. En suelo llegó a ser séptimo en Sidney. Aquí no participó ni en anillas ni en paralelas en el concurso por equipos.
Los dos hermanos nacieron a la gran competición en 1999, diez años después de empezar en la gimnasia. Primero fue Paul, porque veía a su hermana practicarla y le gustó. Morgan vio a los dos y se unió. Apenas tenían siete años. Ambos nacieron el 24 de septiembre de 1982 en Ashland, una localidad del Estado de Wisconsin. Ahora pesan y miden prácticamente lo mismo, 65 kilos y 1,67 metros. Morgan, como más pequeño, es conocido por Baby. Los dos están solteros y estudian en Milwaukee, en la Universidad de Wisconsin. Su sueño es ser fisoterapeutas, aunque la fama en la gimnasia, sobre todo a Paul, le haga cambiar de planes. Pero tienen gustos muy comunes, como jugar al tenis o a las cartas, aunque a Paul también le atrae el ajedrez.
Eso sí, el apellido Hamm lo puso de moda mucho antes que ellos la futbolista Mia, considerada en varias ocasiones la mejor jugadora del mundo y una celebridad en su país, donde el fútbol femenino, gracias a los éxitos de su selección, tiene más atracción que el masculino. También está en Atenas con el equipo olímpico de Estados Unidos y ha marcado ya goles de gran calidad. Es diez años mayor que los gimnastas, ha dado el nombre a una fundación para investigar sobre enfermedades de médula y está casada con Nomar Garciaparra, jugador de béisbol de Boston Red Sox, uno de los más conocidos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de agosto de 2004